La última etapa de mis vacaciones me llevó a la ciudad extremeña de Badajoz, ya en el camino de vuelta a Marbella y como corta parada que pude aprovechar para recorrer la alcazaba de la ciudad en plenas fiestas de Almossassa Batalyaws.

La ciudad de Badajoz tiene su origen en la época de la dominación musulmana en la península ibérica. Llegó a ser la capital de una de las taifas más importantes y la mayoría de sus monumentos antiguos tienen su origen en los cuatro siglos de dominio musulmán.

Destaca sobretodo la alcazaba que está considerada la mayor de Europa. Dada su importancia estratégica y su situación geográfica la alcazaba o fortaleza ha sido siempre el centro sobre el que ha girado la ciudad de Badajoz.

La alcazaba de Badajoz destaca por el número de torres que quedan en pie, que cuentan más de diez. Otros edificios de su entorno son el alcazar, la antigua mezquita-catedral, la antigua catedral de Santa María, el Palacio de los Duques de Feria, restos de ermitas e iglesias, diversos edificios públicos como hospitales, depósitos de agua, etc..

Siguiendo con los edificios militares, hay varios bastiones y atalayas, cuarteles, un polvorín y un complejo de túneles que fue excavado durante el siglo XVI.

El recinto se completa con los Jardines de la Galera y restos arqueológicos de origen visigodo y romano.

Además a finales de septiembre, desde el año 1998 se celebran las fiestas de Almossassa Batalyaws, donde se conmemora la fundación de la ciudad en el año 875 por Ibn Marwan, aunque según los estudios arqueológicos debió existir una población visigoda con anterioridad.

Durante las fiestas de Almossassa Batalyaws se celebran multitud de actividades en las calles de la alcazaba pacense y sus alrededores. En este caso y al ser domingo, se estaba celebrando un concurrido mercado donde había multitud de puestos tanto de productos artesanales como alimentos típicos.