Nada mejor que empezar el año con ganas y energías positivas, con fuerza para afrontar los 365 días que vienen de frente.

Y como seguro que todos tenemos los mejores propósitos del mundo que cumplir nada mejor que empezar con lo básico, la respiración.

La respiración es básica, tanto en la práctica deportiva como en nuestro día a día, de cara a acabar más o menos cansados, tiene efectos en nuestro estado de ánimo, etc..

Simplemente pensar cuando estáis acatarrados y no podéis respirar con normalidad.. es una de las peores sensaciones que se pueden tener, querer y no poder.

La respiración es básica en la práctica de la meditación o el yoga. Se ha demostrado que respirar profundamente ayuda a relajar el cuerpo.

Además, estudios recientes también han corroborado que respirar de forma correcta ayuda a concentrarse y prestar atención.

Así pues tenemos tres ventajas bastante evidentes si respiramos de forma correcta: mejoraremos nuestro rendimiento deportivo, nuestra atención a la hora de concentrarnos y relajaremos el cuerpo para recuperarnos o evitar momentos de estrés.

Llegados a este punto es necesario conocer que existen varios tipos de respiración, según la zona del cuerpo que controla el flujo de aire.

  • Respiración abdominal: es la respiración más profunda ya que el aire llega hasta la parte del abdomen.
  • Respiración costal: es una forma de respiración menos profunda, quedándose el aire en la parte baja de la caja torácica.
  • Respiración clavicular: es la manera más rápida de respirar, el aire únicamente entra hasta la parte superior de la caja torácica y aporta poco oxígeno al cuerpo. Suele darse de manera espontánea cuando estamos estresados o realizamos grandes esfuerzos.

Como ya he comentado, parece que la mejor manera para respirar y mantener el cuerpo oxigenado es la respiración abdominal: nos permite dar lo mejor de nosotros tanto a nivel físico como mental.

Hasta hace poco ha habido divergencias entre la respiración abdominal y la respiración costal de cara a la práctica deportiva.

Según los estudios realizados, la respiración abdominal profunda es la indicada para la práctica de ejercicios de fuerza ya que ayuda a evitar las lesiones manteniendo en tensión nuestros músculos.

Se recomienda respirar manteniendo el ciclo de espiración – inspiración en cada una de las repeticiones de los ejercicios que se realicen.

Actividades aeróbicas que requieren un mayor aporte de oxígeno se verán favorecidas por una respiración costal constante y controlada.

La respiración clavicular no es muy recomendable, de hecho es incontrolable y se da en momentos de pánico, dejando a nuestro cerebro y músculos sin oxígeno.

Una buena manera de aprender a controlar nuestra respiración es la práctica de yoga, ya que es un elemento muy importante e indicativo de realizar correctamente los movimientos.

Si no se practica yoga siempre se puede meditar, de hecho, yo mismo empecé a controlar mi respiración meditando antes de dormirme cada noche en la cama.

La manera más sencilla de hacerlo es, una vez tumbado en la cama, respirar profundamente tres veces y manteniendo un ritmo lento y profundo: notando como el aire entra hasta el abdomen y soltando todo el aire posible, con los ojos cerrados, visualizar todo nuestro cuerpo desde los pies a la cabeza.

Es una rutina sencilla, que no lleva más de cinco minutos y que nos ayudará a conciliar el sueño de una manera mejor.