El maestro de esgrima

El maestro de esgrima de Arturo Pérez-Reverte es uno de los últimos libros que he leído durante el período estival. Estamos ante una novela policial y una de las primeras obras del autor cartaginense. Además de Alatriste y la novela histórica, sin duda, Pérez-Reverte destaca como autor de novela policiaca.

Como ya he mencionado, El maestro de esgrima  fue una de las primeras novelas de Pérez-Reverte, exactamente, la segunda, tras El Húsar. La obra está reconocida como una de las grandes novelas del siglo XX en español y junto a las siguientes obras, La tabla de Flandes y El club Dumas, consolidaron a Pérez-Reverte en su carrera como escritor a mediados de los 90.

Volviendo a esta obra, en El maestro de esgrima encontramos muchas características de la escritura de Pérez-Reverte.

Una descripción concisa y continua de la situación social y los tiempos en los que se desenvuelve la historia. En este caso, a finales del reinado de Isabel II, con una revolución en ciernes. Para describir esta situación utilizará a los personajes secundarios y sus diferentes interacciones, en forma de tertulias.

Otro punto importante es como describe a los personajes, tanto a los principales, como a los secundarios. Con algunos de ellos parece que los conozcas de toda la vida o incluso puedas adelantar sus reacciones y diálogos.

El personaje principal está muy elaborado, definiéndolo fuertemente sus valores y sentimientos. No dejan de ser referentes en todo el argumento, en la toma de decisiones y en parte de las acciones que acaban sucediendo.

Y cómo no describir, al extremo detalle, la idiosincrasia de la esgrima, en ese momento, pasando de ser una habilidad para resolver duelos a un deporte o entretenimiento. Detalle especial a los sables, espadas y floretes, de los cuales el autor cartaginense es un gran aficionado.

La esgrima es utilizada como una metáfora de la vida, donde cada movimiento y estrategia tiene una consecuencia y donde la habilidad y la destreza son esenciales para sobrevivir.

En toda la obra se puede apreciar el dominio del lenguaje que tiene el autor, manteniendo una narrativa ágil (creo que leí el libro en poco más de cuatro días) con diferentes giros y sorpresas. De esta manera consigue mantener el misterio y la incertidumbre hasta el final de la obra.

En cuanto al simbolismo de la obra, que no deja de mostrar la propia personalidad del autor, con su descripción de la sociedad española en continuo deterioro, decadencia y acuciada por la corrupción.

El maestro de esgrima tuvo una adaptación al cine, dirigida por Pedro Olea en el año 1992.

Un muy buen libro de Pérez-Reverte que ha servido para animarme a leer el resto de sus obras iniciales, cuando acabe de releer Alatriste y el nuevo libro que verá la luz en septiembre.