Mil cosas de Juan Tallón

Mil cosas de Juan TallónMil cosas de Juan Tallón es el último libro que he leído. Al final entre estudio, entrevistas y pruebas técnicas, sólo puedo aproximarme a este tipo de libros, tiny literature. En todo caso, este libro se lee rápido, apenas una mañana.

Y es que la falta de tiempo, el estrés de las vidas actuales, al menos en las ciudades, es el protagonista de este libro. El propio autor reconoce haberlo escrito en menos de un mes. Las prisas y la saturación, son las protagonistas de una historia, que empieza cuando acaba el libro.

Otra curiosidad, para darle más dramatismo a toda la historia, se situa en un caluroso verano. Juan Tallón escribió Mil cosas en invierno y se publicó a finales de verano, justo cuando llegaba el otoño.

Porque, reflejando el último día antes de empezar unas vacaciones por parte de una joven pareja con un bebé, el autor intenta mostrar que es lo importante, cuando todo parece importante.

La obra, aunque parece mostrar la monotonía de unas vidas cualesquiera, nos pone en alerta, son situaciones que todos hemos vivido en nuestro día a día. Un estrés que reconocemos a las pocas páginas de lectura de Mil cosas.

Puede que no nos pasen las mil que anuncia el autor, pero sí un número bastante elevado de ellas. Situaciones cotidianas, algunas te hacen sonreír, otras, indignarte. Y al terminar de leer Mil cosas, reflexionar.

En esa reflexión, sobre el estrés, la importancia de las cosas, etc.. tiene un papel destacado el teléfono móvil. Nexo entre los protagonistas, fuente de nuevos focos de atención y finalmente, ejecutor del desenlace final de Mil cosas.

El propio autor, en las entrevistas concedidas a diferentes medios lo define como, el último barrote de la prisión de la vida moderna.

En todo caso, la historia de Anne, Travis y el pequeño Iván engancha desde el primer momento. Como ya he mencionado, nos veremos más que identificados en las situaciones que les van a ocurrir en esas poco más de 24 horas que narra Mil cosas.

Por no desvelar nada más sobre el argumento, ya que son unas escasas 147 páginas, lo dejaremos ahí. Creo que es un buen libro al que dedicarle un par de horas.

Dentro de la historia de Mil cosas, una cosa que me ha resultado curiosa, cuando los personajes recorren la ficticia ciudad donde viven (aparentemente en el norte de España, el autor es gallego) me han chocado mucho los nombres de las calles.

Lo mismo se llaman Dorayaki que tienen nombres de lugares geográficos, nombres clásicos, extranjeros.. una extraña mezcla.

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