
Splinter Cell: Deathwatch es una serie de animación francesa creada por Derek Kolstad y dirigida por Guillaume Dousse. Está producida por Netflix y Ubisoft, creadores de la serie de videojuegos, entre otros.
Siguiendo con el desarrollo de la serie Tom Clancy’s Splinter Cell, nos encontramos a un Sam Fisher retirado en una solitaria granja de Polonia. La situación en su antigua agencia es crítica, un agente ha caído en Lituania, otro salva la vida de milagro y está huido y para rematar la jugada, el cuartel general ha sido hackeado.
A lo largo de ocho capítulos se pasa del apoyo al agente pérdido a una misión en la que el pasado de Sam Fisher sale a la luz.
Me ha gustado bastante la serie, a pesar de no haber probado ninguno de los títulos de la franquicia. Con un ritmo sosegado, que recuerda a los videojuegos, en las escenas de acción se acelera de manera repentina.
La animación está muy trabajada, un estilo europeo, cuidado y correcto. La ambientación musical está muy lograda, típica de las series de acción.
Y el argumento, como ya he comentado, tiene sentido, no hay grandes sorpresas, pero mantiene el interés hasta el final.
Dada la recepción de estos primeros ocho episodios, ya se ha confirmado una segunda temporada de Splinter Cell: Deathwatch. Esta serie puede verse en Netflix y la llegada de su segunda temporada se espera para este año 2026.