
Otro 6 de agosto y van unos cuantos en este espacio, todos menos en 2010 cuando estaba pasando el mes en Campillo de Altobuey, el pueblo conquense de mis padres. En esta ocasión, la situación es similar, pero escribí esta entrada a principios de mes, antes de empezar unas merecidas vacaciones.
Este año, sinceramente, estaba deseando que llegaran las fechas de salir de Marbella, y por extensión, de Andalucía. Intento ser positivo para asimilar que tengo que seguir viviendo aquí, pero me resulta muy difícil pensar que tengo que estar en un lugar por el que no siento ningún apego ni relación.
Por si eso no fuera suficiente, el trabajo, que era lo único que me animaba, se ha convertido en un infierno. Años luchando por proyectos y bueno, parece que cuando llegan y por fin voy a poder trabajar en lo que me apasiona, la empresa decide reorganizarse. Un nuevo CTO (no sé cuantos han pasado ya) y cambios que no acabo de entender.
Así que lo único que me queda es salir de aquí por unos días y olvidarme de todo. La verdad es que hace ya muchos años que siento que estoy en el tiempo extra de la vida y cumplir años así, no hace más que reafirmar mis pensamientos.
Al menos he vuelto a escribir, que no es poco (y a leer libros)