Cuando apenas se cumple un año de mi llegada a Londres, parece que voy a tener que volver a hacer las maletas y trasladarme a la otra parte del mundo.

Aprovechando la entrada del año, en mi trabajo han realizado algunos cambios de posición y me van a trasladar a la oficina de Australia. Era una de las condiciones que te imponían al trabajar para una multinacional, ellos deciden en que oficina debes trabajar.

Era algo que me comunicaron justo antes de las vacaciones y mi mudanza tendrá lugar durante el próximo mes de enero. Por supuesto, antes he querido hablarlo con mi familia, para valorar los pros y los contras de trasladarme a las antípodas.

Sin lugar a dudas, mis estudios de japonés han ayudado en mi elección. Desde Australia se controla parte del mercado asiático (incluido Japón) y además el país cuenta con una gran comunidad nipona.

Ahora, quien sabe si mi próximo mejor amigo será un koala o un canguro, nunca se sabe. Lamentablemente, una nueva mudanza, un nuevo país, significa que este blog volverá a caer en el olvido, demasiadas cosas nuevas de las que disfrutar como para ponerse a escribir.

Lamentablemente, se trata de una inocentada.