Me he tomado con calma eso de contar que tal mi viaje a la capital checa. De todas maneras las primeras fotos ya están colgadas y he sido más rápido que en julio. Tuvo que pasar casí un mes para escribir sobre Berlín.

Aún así va a ir todo con calma y tranquilidad, porque en tres días he podido ver muchas cosas y fijarme, en cierta manera, en el modo de vida de los checos.

Pero primero para llegar, había que viajar y sufrir un largo trayecto motivado por buscar la opción más barata a última hora (algo que no aconsejo)

El viaje de ida en tren a Barcelona es soportable, hasta que llegas a las obras del AVE que relentizan el Euromed 30 minutos. Después deshaces camino para ir en cercanías al aeropuerto de El Prat. Y allí, a esperar desde que abren la facturación hasta que realmente sale tu vuelo.

aeroport el prat

Menos mal que el aeropuerto ya parece un centro comercial y puedes encontrar prácticamente de todo, como el coche de McClaren haciendo publicidad de Vodafone.

Pero en un aeropuerto, lo importante son los aviones y nos acabamos subiendo en uno . A pesar de los temores, que quedaron olvidados, tras 15 minutos de paseo por las pistas (dentro del avión) y un rápido despegue.

los alpes

Una vez en el aire, el primer trayecto en un avión semivacio. Más de una hora y media para llegar a la ciudad suiza de Zúrich. Lo que conlleva atravesar los Alpes y sus montañas nevadas, algo, realmente precioso.

snack suizo

En el aeropuerto, un rápido transbordo, frenado únicamente por los controles y a otro avión más pequeño, para partir rumbo a Praga, la capital checa.

A partir de ese momento la oscuridad, únicamente diluida cuando paramos a tomarnos el snack típico suizo que nos sirvieron durante el vuelo. Consistente en un bocadillo frío de queso emmental y pepino. Eso fue lo bueno de ir por Suiza, lo malo, tal vez que te hablaran en alemán, francés y finalmente en inglés, cuando ya te habías más que perdido.

Fue otra hora larga, aunque se nos hizo mucho más larga debido a la inexistencia de luces a través de las ventanas. Y de pronto, Praga, pero eso es otra historia.