Cuando somos pequeños, nos gusta jugar a imaginar nuestro trabajo en la edad adulta: el juego de trabajar. Lo estoy viendo con mis hijos, con 5 y 11 años. Cada uno imagina lo bien que se lo pasará trabajando o lo complicado que será llegar al objetivo. Con la inocencia y la curiosidad de esas edades, te preguntas constantemente sobre ese trabajo que llegas a idealizar.
En mi caso personal, mi trabajo, nace de una afición, una superación, tener ordenador supuso un sacrificio para mis padres y para mí. De hecho, estuve estancado con mi Amstrad CPC durante 10 años, hasta que en la universidad pude tener un ordenador acorde a los tiempos.
El propósito de esta entrada no es contar batallitas o mostrar lo que cuestan las cosas, aunque a las generaciones actuales se les debería explicar y por supuesto, llegar al trabajo ideal, cuesta mucho. El trabajo ideal es un equilibrio entre responsabilidad, satisfacción y remuneración (económica o de otro tipo) Lo que viene siendo un trabajo bien hecho (en toda su extensión)

Aclaro esto, porque durante décadas, el trabajo en IT ha sido idealizado, castigado e incluso, incomprendido. Por una parte tienes que hacer frente a las personas que piensas que te pasas el día navegando por Internet, porque claro, trabajas con un ordenador. Pero luego a ver como explicas que las responsabilidades de lo que construyes se extienden 24/7, porque los ordenadores, no descansan y si algo falla, hay que arreglarlo.
El caso es que después del COVID, el trabajo en IT era el sueño de muchos, también pasó una vez superado el efecto 2000, cuando todo siguió funcionando.
Pero después de unos años, con la irrupción de la IA, han vuelto las viejas presiones. Programamos máquinas y se espera que funcionen como las máquinas que son, el problema es que de momento, las mantienen humanos (y debería ser así)
El factor humano es importante en el sector y aunque la IA está ayudando cada vez en más tareas (aparte del código) todavía hay que tomar decisiones y supervisar. Algunos empiezan a preguntarse si su trabajo no es un mentira.
En todo caso, las presiones (que haya una segunda o tercera burbuja con la IA no es descartable) están aumentado en los últimos dos años: descenso del trabajo remoto, plazos inaceptables a nivel productivo, exigencias de innovación constantes..
Los trabajadores empezamos cediendo, primero por compromiso (pero que nadie se equivoque, eres un número más, sólo hay que ver los despidos masivos en el sector) y luego porque, una vez lo has hecho, esperan que se repita constantemente.
Indudablemente, esas situaciones, se pueden dar excepcionalmente, sobre todo con proyectos que se estancan o se alargan demasiado. Pero cuando comienzan a convertirse en habituales, acabas atrapado, empieza a llegar el estrés, las conversaciones recurrentes sobre el trabajo, etc.. el termino inglés es burnout.
El burnout me recuerda a El juego del calamar, en este caso, el juego de trabajar.
Si abandonas, estás fuera.
Si te niegas a jugar, estás fuera.
Si pierdes, estás fuera.
Y si ganas… simplemente sigues vivo un día más.
El problema es que las supuestas culturas y directrices que venden las empresas, saltan por los aires. La salud mental de los empleados empieza a verse afectada y con ello, su vida personal y la percepción sobre el trabajo.
No voy a poner ejemplos, ni contar mi experiencia, pero son cosas que pasan, que se avisan, que se ven llegar y a pesar de hacer saltar todas las alarmas, las empresas ignoran. Las empresas sólo ven números, contables, de resultados, incluso la cultura de la empresa se medirá con un número determinado por una encuesta de satisfacción de los empleados.
Como el número que llevan los participantes del famoso juego de la serie surcoreana. Así es como se les identifica. Nota mental: actualiza la entrada con las nuevas temporadas que ya has visto.
Mención aparte merece la meritocracia, dentro de las empresas, con ser productivo no basta. Saber desenvolverse, hacerse notar (para lo bueno o lo malo) y cierta falta de ética para pasar por encima de tus compañeros, será lo que te haga subir.
En un país, donde la meritocracia se mide por lo que hayas heredado o la oposición a la que te presentas, es complicado ascender con valores como el esfuerzo y la dedicación. España no deja de ser un país de envidiosos.
Cuando escuches decir a tu jefe que es honrado, nunca miente, cumple sus promesas.. bueno, espera lo peor. Te apoyará mientras le ayudes a conseguir sus objetivos y te tendrá contento, porque no deja de ser el entrenador del equipo de fútbol, si los jugadores no rinden y ganan partidos, va fuera.
Seguramente, en su caída se lleve a más de uno por delante, dependiendo de su nivel ético a la hora de asimilar los errores (porque en las empresas se aprende a base de errores) Por supuesto, si es alguien con experiencia, minimizará esos errores y el impacto del error será menor.
Todo este texto es simplemente, para desahogarme y bueno, intentar tener esa percepción inocente del trabajo que tiene mis hijos. Una vez adulto, te das cuenta que es una forma de esclavitud, moderna, disimulada, pero no deja de serlo.
Esta entrada está inspirada después de leer esta otra de Javier Arcos, como ya he dicho, hay muchos números en el juego de trabajar.
Espero que esta entrada pueda acompañar a alguien mientras se toma el café (o lo que tome cada uno) antes de empezar su jornada laboral. Especialmente si es en un lunes, como hoy.
2 comentarios
Te leo encendiendo el ordenador de trabajo y sorbiendo un café demasiado caliente.
El viernes terminamos un sprint de dos semanas en el que solo podíamos trabajar usando Claude Code. Al terminar teníamos que grabar un vídeo por equipos explicando que tal ha ido. Seguramente, en vez de verlo, pedirán un resumen a la IA.
Da igual que la IA “todavía no esté ahí”, nos la meten con calzador. Hasta ahora eras libre de escoger tu IDE o editor de texto. El futuro apunta a que te lo van a dar, en función de la IA que pague tu empresa. Si es que se siguen usando en el futuro y no acabamos programando mediante “audios de WhatsApp”.
Llevo meses escuchando a Quentin Tarantino y Bret Easton Ellis decir que el cine tal y como lo conocíamos ha muerto. Se siguen haciendo películas, pero ni se hacen igual ni van dirigidas al mismo público, ni se consumen de la misma manera. Siento que es lo mismo con la programación. Al menos ellos tienen suficiente dinero para retirarse y ver el mundo arder. A nosotros nos quedan unas décadas de adaptarnos o morir.
De momento voy a aprovechar y disfrutar tanto como pueda de esa informática que me enamoró en los 90-00.
La IA ha llegado para quedarse porque supone que se mejoren muchos aspectos de muchos trabajos. Lamentablemente, se mejora la productividad y se abaratan costes, llegando a reemplazar a las personas.
Siempre he pensado que la tecnología y el desarrollo deben facilitar el trabajo y hacer aquellas tareas que nos resultan tediosas o no queremos hacer.
Para mí una IA que haga películas o pinte cuadros, no tiene mucho sentido.
De todas maneras, la entrada va más encaminada a que en esta tercera ola de la IA, se haya utilizado para volver a contaminar la cultura de las empresas del sector IT.
Ya he leído que muchas startups de EEUU están empezando a fomentar la cultura del 996 para aumentar su productividad (que se supone que aumenta también con IA)
Al final acabas desmotivado para trabajar, no sé si serán todas las circunstancias que comento o la edad, jejeje.