Hoy se ha celebrado una jornada de huelga general en España, la octava de la democracia y la segunda durante la última crisis. La anterior tuvo lugar el día que abandoné el país.

Viendo la situación desde fuera, te das cuenta de lo manejable que es la opinión española y lo polarizada que está: o estás a favor o en contra de las cosas.

Seamos sinceros, la reforma laboral es una basura, pero que los sindicatos levanten la voz ahora, tras más de 5 millones de parados y solo 100 días después de que la derecha gobierne el país, es cuanto menos, sospechoso.

De todas maneras, lo más gracioso es que el anterior partido gobernante apoye la huelga, cuando en parte son causa de la situación actual y de las medidas que se han tenido que tomar (ellos tomaban otras como dar subvenciones millonarias a los sindicatos, tal vez otro de los motivos de esta huelga)

Medidas impuestas desde Bruselas y Berlín, porque Europa tiene mucho que decir en todas las reformas que se están aplicando. España ha pasado de ser la cuarta potencia europea (por encima de Italia nos vendieron que estábamos) a tener que disimular un intervencionismo político y económico para evitar males mayores.

Mientras se exprime a los trabajadores y se rebajan los logros sociales, todos quieren mantener su chiringuito y privilegios: partidos políticos, sindicatos, fundaciones, la iglesia, comunidades autónomas, etc.. indudablemente, la hucha no da para tanto.

Y por supuesto, ninguno de estos colectivos va a mirar más allá de sus propios intereses ni va a levantar la voz para mejorar, realmente, la situación del país. Sin olvidar que mientras tengan su parte del pastel, no van a hacer otra cosa que fomentar el enfrentamiento para disipar la atención de la sociedad.