
Como apasionado del ciclismo, La Vuelta es una cita ineludible y más este año que celebra su 80 aniversario. Lamentablemente, esta edición se está viendo empañada por las protestas de los tontos de las banderas palestinas.
Para empezar, seguramente, esas personas, que no dejan de ser hooligans mononeuronales, no dan más de sí y no entenderán el esfuerzo y sacrificio que supone la práctica del ciclismo. El ciclismo es uno de esos deportes que deja momentos épicos, de superación humano y por eso será recordado siempre.
Indudablemente, todos estamos en contra de las guerras, del exterminio de las personas, etc.. pero mezclar deporte con política, no es el camino. Y más si con esas protestas, se pone en peligro la integridad física de los deportistas, que seguramente sean totalmente ajenos al conflicto.
Esta gente, pretende que todos nos posicionemos activamente por su causa, porque creen que hacen el bien y están por encima de los demás.
Bajo mi punto de vista, son igual o más hijos de puta que aquellos a los que denuncian. Es vergonzoso que se manifiesten únicamente por este conflicto, cuando los conflictos en curso son múltiples. Demuestran desconocer la raíz del conflicto árabe-israelí y no creo que logren entender que una solución rápida (o incluso más negociada) puede conseguir que se detenga.
Tampoco tienen en cuenta las consecuencias que han originado esta última ofensiva, ni todos los puntos activos que tiene. Es cierto que Israel tiene encerrados a los palestinos de Gaza, pero, ¿por qué Egipto no abre su frontera para que huyan? ¿Por qué Hamas sigue utilizando a los civiles como escudos humanos? ¿Por qué no libera a los rehenes para dejar a Israel sin excusa frente a los ataques?
El caso es que todas estas preguntas han acabado afectando a una competición deportiva que se celebra en España.

Su origen está en la participación de un equipo israelí, de nuevo no los veo protestar por la participación de equipos patrocinados por otros países que no son muy amigos de los derechos humanos. Hay varios equipos patrocinados por emiratos árabes.
Para rizar el rizo, el equipo en cuestión sólo tiene un israelí en competición. El director es español, el mecánico mexicano, los corredores canadienses, australianos, estadounidenses.. llevan participando en La Vuelta desde el año 2020, sin ningún problema nunca y con el pobre bagaje de dos victorias, pero es mejor señalarlos.
Pero ya, la apoteosis de la subnormalidad es ver como los tontos de las banderas se acercan a escupir e insultar a cualquier coche de La Vuelta, sea del equipo que sea (en este caso, ninguno es el equipo señalado, así que mejor señalar a todo el colectivo)
Cómo he comentado, se definen ellos solos y ellos mismos le quitan valor a lo que hacen, teniendo el efecto contrario.
Desgraciadamente, vivimos en un país acomplejado, los comentaristas de TVE que tantas tardes de gloria han transmitido, imagino que bajo órdenes, han tenido que dar más importancia de la merecida a estas acciones.
Recomendación, sigan la semana que queda de La Vuelta 2025 por Eurosport, han definido a los alborotadores como lo que son.
Terminando, curioso que las mismas personas que estaban en Bilbao, hayan aparecido por Cantabria y Asturias en días sucesivos. Días laborales, entre semana, simplemente, para definir el perfil de este tipo de personas, ni suman, ni aportan a la sociedad.
Al final hoy ha acabado pasando lo inevitable, un ciclista ha acabado en el suelo por la aparición sorpresa de uno de estos lumbreras. Además, la reacción de los iluminados en redes sociales ha sido la de llamar fascista al ciclista por ir a buscarlo y encararse con él, pidiéndole explicaciones.
Por lo demás, espero que nos dejen seguir disfrutando de La Vuelta 2025 y que el espectáculo continúe hasta el final en Madrid.
Nótese que la mayoría de estas personas empezarían a etiquetar al resto de gente si por ejemplo aparecieran en público con una bandera de España (e incluso ropa o complementos que la represente) y seguramente también me etiqueten a mí por no pensar como ellos. Un recuerdo de los años 30 y 40 del pasado siglo en Europa, pero ojo, que ellos no son así.