
Siguiendo al hilo de la actualidad en España, aunque siempre con el tiempo de por medio, llega el capítulo de las infraestructuras. No voy a retomar la falta de mantenimiento (y responsabilidad) que pudo verse durante la DANA de Valencia. Las infraestructuras españolas llevan décadas dejadas de la mano de Dios (y del hombre)
Resulta curioso, que el Ministerio de Transporte, haya sido uno de los más acuciados por una corrupción, que por otro lado, los grandes partidos, e incluso el Gobierno del país, han llegado a justificar. ¿Es la obra pública el gran pastel a la hora de pillar tajada?
No hay respuesta para ello, en Madrid y Andalucía, los gobiernos autonómicos han visto el filón en la sanidad, a nivel estatal, parece que es más fácil desviar ingentes cantidades de dinero en la obra pública.
Tengo todavía pendiente el libro Un pueblo traicionado de Paul Preston, (enlace Afiliado en Amazon) pero el tema de la corrupción y la incompetencia no es algo nuevo en España.
Por si todavía no lo habías adivinado, esta entrada viene originada por el fatídico accidente ferroviario de Adamuz. Uno más en la historia del tren español, esta vez no hay un conductor al que echarle la culpa, desgraciadamente, también se cuenta entre las víctimas.
Lo que sí que queda claro es que no se había mantenido la vía como era necesario, sobre todo desde que el mercado ferroviario de pasajeros tiene varios operadores más y se ha incrementado el número de trenes que circulan por las vías.
Me viene al recuerdo el sistema de alta velocidad japonés, con trenes cada tres minutos y una puntualidad excelente. Además, tras el paso de un ciclón, las infraestructuras suelen estar operativas en 12-24 horas.
Varios puntos aquí, el anterior ministro de Transportes (primero de Fomento) del gobierno del PSOE fue José Luis Ábalos. Aún bajo investigación y pasando sus días en la cárcel, parece más que evidente que bajo su mandato se repartieron y ejecutaron contratos de mantenimiento de aquella manera. De la manera de recoger favores y cobrarlos, bien colocando a conocidos, bien recibiendo pagos extra.
Su sucesor, Óscar Puente, es el típico bocachancla, pasa más tiempo en redes sociales (preferiblemente X) que haciendo su trabajo. Incluso ha llegado a admitir que destina parte de los recursos de su puesto a escanear ese sumidero para poder responder a sus haters.
Todos los países que han sufrido un accidente ferroviario en los últimos años han visto como el responsable de más alto nivel dimitía, todos, menos España. Ni en 2013, ni ahora.
No hay que olvidar tampoco, que después de la DANA se jacto de construir un puente temporal en menos de 10 días. Ahora llevamos más de tres semanas con la conexión ferroviaria de Andalucía al centro del país (con una red radial) cortada. Y con una huelga de maquinistas hace un par de días, que es de las pocas que ha habido durante este gobierno, donde se ha regado a los sindicatos con dinero todos los años.
Pero claro, como todo rebosa cuando pasan cosas, estamos descubriendo que no se han hecho muchas mejoras en al red eléctrica desde el apagón, que las infraestructuras hidráulicas tampoco se han mantenido a pesar de lo que paso en la DANA de Valencia.. y así un largo etcétera. Justo a comienzos de año, cuando se incrementan los impuestos y cuando queda menos para abril y la temida declaración de la renta.

Y últimamente, habría que sumar, los tramos de firme en mal estado en las autovías españolas, las mismas que la Unión Europea recomienda hacer de peaje, pero que tienen un estado lamentable. Seguro que os suena esta señal (la imagen es de una carretera convencional pero, desgraciadamente, cada vez la señal es más común en autovías y vías rápidas)
Este artículo del RACE de 2022 ya empezaba a visualizar este tipo de situaciones. Teniendo en cuenta la carga impositiva de los vehículos y combustibles y el presupuesto de mantenimiento de carreteras es vergonzoso que a día de hoy se encuentren en tan mal estado.
Vamos, donde quiero llegar es a lo que vemos todos, el que no lo quiere ver, seguramente, haya recibido parte del pastel. Vivimos en una partidocracia, no importa el partido, ya que todos intentan mantener sus intereses, no un programa político o ideología, si no una posición privilegiada.
Estos políticos, además de incompetentes, nos están tomando el pelo y por su dejadez e inutilidad, se pierden vidas de personas inocentes. Ya pasó durante el COVID, la DANA y está volviendo a pasar con accidentes como el de Adamuz.
Además, ahora que estoy estudiando leyes y reglamentos, me doy cuenta, de como se los pasan por el arco del triunfo. Ni tan siquiera la Constitución es respetada por estos políticos y sus allegados. No se respetan las leyes de protección de datos (¿en qué ha quedado la filtración de Endesa?) ni las leyes de transparencia (la mitad de solicitudes se deniegan)
E incluso los partidos que nacieron con la intención de no seguir el juego, han sido los que más han exprimido el actual sistema para colocar y obtener dinero y beneficios.
Al resto, seguir esperando a la próxima desgracia y esperar que no nos toque, ni a nadie que conozcamos.
Foto de Jake Weirick en Unsplash
Aclaraciones:
- El título completo del libro de Paul Preston es Un pueblo traicionado: España de 1874 a nuestros días. Corrupción, incompetencia política y división social.