Cuando en el mes de febrero por fin encontré un piso en Marbella, después de varios meses buscando, lo último que se me pasó por la cabeza fue comprobar si el edificio tenía cobertura de fibra.

Es más, uno de mis compañeros de la oficina vive en la torre de enfrente y tenía varias opciones para elegir, así que no fue algo por lo que me preocupara en ese momento.

Lamentablemente, cuando tuve las llaves en el bolsillo y empecé a valorar opciones y ofertas pude darme cuenta que el edificio no estaba conectado a la red de fibra óptica.

Una rápida visita el día que vinieron a presupuestar la reforma y un escaneo de las redes disponibles venía a confirmar mis temores, ninguno de los vecinos tenía una conexión de fibra.

No todo estaba perdido, en Marbella hay varias empresas que hacen esa conexión y te instalan la fibra en casa. Me decanté por aquella de la cual tenía conocimiento, porque fueron los que instalaron la fibra en mi oficina: Olivenet.

La historia (o leyenda) que se cuenta sobre esta peculiar empresa es bastante curiosa.

Según se cuenta, un ruso se vino a vivir a la Costa del Sol (nada extraño en ello) y cuando se compró su flamante casa en Marbella no tenía fibra. Se puso en contacto con alguna de los ISP españoles y por supuesto, le dijeron que ya se pasarían.

Indudablemente, no tenía experiencia con las grandes empresas de telecomunicaciones en España, no iban a tardar cinco años como ONO en Valencia, pero este amable ciudadano necesitaba comunicarse con sus parientes ya amigos en la lejana Rusia.

Así que ni corto ni perezoso decidió montar una empresa, Olivenet, con la que llevó la fibra óptica hasta su casa y desde entonces a oficinas y hogares por toda Marbella.

Pero volvamos en este punto a marzo de este año, como ya he contado, contacté con esta empresa, no tuve ningún problema con ellos y de hecho firmé el contrato que entraría en vigor cuando conectaran el edificio a la red de fibra que pasaba por la puerta del edificio.

Todo iba sobre ruedas, hasta que un par de horas después me contactan y me dicen que tenía que facilitarles, además de mis datos una autorización de la comunidad para realizar los trabajos.

Y aquí empieza el primer capítulo de mi camino para conseguir la conexión de la que estoy disfrutando hoy en día.

Acudo a la oficina de las administradoras de la finca, que está justo en la esquina del edificio y me dicen que les explique exactamente qué es lo que quieren hacer y cómo. Se lo explico por encima y con el esquema que la propia Olivenet facilita junto a la autorización.

En ese esquema aparece la palabra mágica de este primer mes: caja. En esos momentos no sabía porque. Como la autorización la podía firmar tanto la administración de fincas como el presidente, mi idea era que me iría de allí con el papel firmado. Error.

Llamo a Olivenet y les comento la situación, así que me proponen enviar un comercial y que les explique el proceso a las administradoras.. segundo error, quitarme de en medio y dejarlo todo en manos de terceras personas.

El comercial se presentó y explicó todo pero el resultado de su explicación fue que las administradoras se negaran a firmarlo y pasaran el bulto al presidente.

Un mes después me presento de nuevo y pregunto.. el tema es que la palabra caja las ha despistado un poco porque otra compañía ya estuvo las Navidades pasadas mareando la perdiz y pedían acceso a las cajas de la electricidad y consumir de la línea del edificio.

Como no les había quedado claro si conectar la fibra le supondría un gasto al edificio o no, deciden no firmar y que el presidente decida. En esos momentos mi cara ya reflejaba mi incredulidad, intenté explicarles que conectar la fibra no debe suponer ningún gasto eléctrico.

Para justificarse me presentan el acta de la última junta de vecinos, donde una compañía había presentado una oferta para conectar el edificio a la red de fibra e instalar un repetidor WIMAX en la terraza, el cual requería de suministro eléctrico.

Los vecinos rechazaron la propuesta y aprobaron que querían conectar el edificio a la red de fibra, siempre que no supusiera un gasto para la comunidad.

La pelota ahora estaba en el tejado del presidente de la comunidad, lo que no sabía es que el pobre hombre estaba agonizando y así estuvo otro par de semanas hasta que falleció. Indudablemente, la autorización seguía sin firmar y ya estábamos a finales de mayo.

Como la vida en una comunidad de vecinos no se detiene, las administradoras decidieron convocar una junta extraordinaria para elegir nuevo presidente y que fuera firmando las autorizaciones de pagos y demás menesteres (ahí estará la autorización para instalar la fibra, pensé)

Se celebró la junta, se eligió nuevo presidente (en este punto, algunos compañeros, de cachondeo, me dijeron que me presentará, firmará la autorización y dimitiera) y hablando con los vecinos todos se quejaban de sus pobres conexiones ADSL (pero nadie había hecho nada hasta entonces)

Sigamos con la historia, que solamente era junio.. a finales de mes vuelvo a pasarme por la administración y me comentan que aún no han podido quedar con el nuevo presidente para que vaya firmando documentos y me enseñan una carpeta donde está la autorización para que la firme.

Pasa julio, llamo un par de veces y ni lo cogen, estarían de vacaciones, horario de verano.. A todo esto, durante esos meses y los que llevamos, no me he cruzado con el presidente en ningún momento.

Me voy de vacaciones en agosto y cuando vuelvo decido ponerme pesado y empezar a llamar cada dos días por la mañana a la administración.

La sucesión de historietas es bastante irrisoria: primero me dicen que la persona que lleva mi comunidad esta de vacaciones, a los dos días que ha vuelto y se tiene que poner al día llamando al presidente, la semana siguiente que el presidente ya está al corriente y firmará todo, después que ya está todo autorizado y que no tardaré mucho en tener fibra en casa..

Así llegamos a septiembre, cuando un día recibo una llamada de Olivenet para preguntarme si seguía interesado, porque desde mayo no sabían nada de mí, ni de las administradoras, ni de nadie.

Vuelvo a llamar a la administración del edificio y lo primero que me dicen es que ellas pensaban que ya tendría fibra. Me dicen que hable con Olivenet para que vuelvan a llamarlas y les expliquen el proceso de nuevo.

Cuando llamo a Olivenet y les expongo la situación, ya les aviso que puede volver a pasar lo mismo así que les propongo que ellos pongan en contacto a su comercial con las administradoras y pregunten por el presidente directamente.

Al final, después de dos semanas, el comercial consigue la firma del presidente y me llaman para que vuelva a firmar un nuevo contrato que actualice el de mayo, lamentablemente, me encuentro de vacaciones, así que tengo que demorar la instalación una semana más.

Finalmente, a principios de octubre, envío de nuevo el contrato, la semana pasada vinieron dos técnicos a conectar la fibra con la centralita del edifico y ayer otro técnico me instaló la fibra en casa, después de más de seis meses esperando una autorización que podía haberse hecho en un día.

La empresa, de momento, ha estado de lujo, ya que ellos se han preocupado y siempre me han atendido con la máxima rapidez posible, además la conexión funciona perfectamente, tengo 300 MB simétricos.

La instalación no ha supuesto ninguna molestia a los vecinos, ahora ellos pueden llamar a cualquier compañía e instalar fibra, teniendo acceso a mejores ofertas. Y como conclusión me queda que, a pesar de pagar cada mes a la administración, no han hecho mucho por mover el asunto y aportar una solución.

Es más, personalmente, creo que la firma de la autorización se ha demorado en exceso por no hacer su trabajo correctamente y encima me han puesto mil excusas que no venían a cuento.