Netflix ha lanzado a comienzos de este mes Altered Carbon, una serie de ciencia ficción basada en la novela homónima de Richard K. Morgan. A simple vista es una mezcla entre los futuros descritos tanto por Ghost in the Shell y Blade Runner.

Como en estas historias cyberpunks, hay crimen y thriller de por medio. A grandes rasgos, en un futuro cercano (unos 300 años) las almas y memorias de las personas pueden almacenarse e importarse en distintos cuerpos sintéticos.

El protagonista, interpretado por Joel Kinnaman es devuelto a la sociedad para resolver un crimen y a partir de ese punto la trama se ira enrevesando hasta completar los 10 capítulos que componen la primera temporada.

Altered Carbon tiene una ambientación sublime, a la altura de los tiempos que corren y con la grandeza de las producciones de Hollywood, pero toda esa escenificación esconde un poco las carencias de como se ha llevado toda la parte del thriller en la trama.

Es el pero que tiene Altered Carbon y que la aleja de convertirse en un clásico, se ha demostrado que la trama debe estar por encima del resto de elementos. Habrá que ver si continua con una temporada más y consiguen mejorar ese aspecto.