
Bon vent i barca nova es una expresión que se utiliza en Valencia cuando pierdes de vista a alguien, con pocas ganas de verlo en un futuro y aún así, le deseas que le vaya más o menos bien.
Así es como me siento después de haber sido despedido después de una reestructuración, lo que en la lengua de Shakespeare se conoce como made redundant. Y es que el final del mes de octubre también trae un fin de ciclo en mi vida. Final a más de 9 años trabajando en GiG.
Un ciclo que se inició volviendo a España en 2016, siendo un cambio muy importante en mi vida, porque abandoné Londres, que es dónde mejor he vivido. Ahora volverá a serlo porque tendré que plantearme muchas cosas a la hora de buscar un nuevo empleo y ya sabemos como funcionan esas cosas en este país.
Han sido 9 años con altibajos, con momentos muy buenos y momentos no tan buenos. Últimamente, primaban estos últimos. Al exceso de trabajo, que había desencadenado en un burnout de manual (incluyendo visitas al médico por problemas de salud) tenía que sumar, por definirlo de alguna manera, luchas políticas. Y es que Juego de tronos es real en las empresas.
Tampoco voy a ocultar que era algo que me esperaba, llevaba desde verano sabiendo que ésto iba a suceder. Pensé que con trabajo, podría sobreponerme, pero en estas situaciones, el trabajo es lo que menos cuenta.
El principio de la incompetencia de Peter está muy presente en la mayoría de empresas. En lugar de dejar a la gente trabajar, una reestructuración cada dos años y a ver si suena la flauta por casualidad. He vivido muchas reestructuraciones en estos nueve años. Pero esta vez, me tocó a mí (junto a otro grupo de personas que han trabajado duro los últimos años)
Mención a parte se merecen las fechas y manera de comunicar las cosas: un día presentamos un proyecto clave por el que luché durante años.. y al día siguiente me despiden. Para más inri, la semana que viene todo el equipo estará en Marbella para celebrar un team building.. en el que ya no estaré.
Me quiero quedar con lo positivo, las muestras de apoyo de todo mi equipo y de gente de otros departamentos, que como yo, no han entendido el movimiento realizado.
Y no podría ilustrarlo de una manera más cutre que con una imagen generada por ChatGPT.
Sin lugar a dudas, lo más difícil va a ser el cambio de rutina, ya que encima era de las pocas personas que iba a trabajar a la oficina (está a 10 minutos andando de mi casa)
Aunque de momento quiero descansar y sobre todo, recuperarme, tengo citas médicas durante todo el mes de noviembre. Pero después, tocará ponerse a actualizar el CV, actualizarse con algunos cursos y empezar a hacer entrevistas.
Me han mandado al carrer, pero bon vent i barca nova.
2 comentarios
¡Ánimo Esteban!
Es una desgracia como ocurren estas cosas. Desconozco otros ámbitos, pero en el tecnológico esto que comentas es bastante frecuente. Cada vez que se contrata a alguien “por arriba” tiemblan los cimientos.
La parte buena es que ya no trabajas haciendo el mal. Tienes talento de sobra y ojalá consigas algo que te guste y te motive. Si te lo puedes permitir, relájate unas semanas y pégate un empacho de animes, videojuegos y familia. Haz todo eso que no podías hacer porque “tenías que trabajar”.
Un abrazo y me comeré una pizza a tu salud. ¡Por los nuevos comienzos!
¡Espero que la pizza que eligieras fuera buena!
Gracias por los ánimos, ha sido una situación rara y desafortunadamente, no es para contarla y dejarla escrita por aquí, jejeje
Si algún día coincidimos en Valencia te la cuento.
Al menos estoy haciendo todo lo que no podía hacer, añadido con ir al médico, porque con la edad, estas situaciones acaban afectando a la salud.