Esta semana se han vivido unos desagradables incidentes en la capital inglesa. Lamentablemente se han ido extendiendo por otras ciudades, aunque el aspecto positivo es que parece que la ciudad del Támesis se ha librado al fin de ellos.

De todas maneras no deja de ser curioso como se han desarrollado los incidentes, al menos para alguien que viene de otro país como yo.

Todo empezó el sábado por la noche cuando una manifestación pacífica reclamaba explicaciones a la policía sobre la muerte de un hombre de raza negra en Tottenham (el barrio de los Spurs)

Esa manifestación desencadenó en una serie de protestas y altercados que acabaron con un autobús incendiado y varios inmuebles afectados (entre ellos una tienda de alfombras que ardió por completo) Durante los altercados se asaltaron algunas tiendas de electrónica y off-license (badulaques donde venden alcohol y tabaco)

El domingo los altercados se repitieron extendiéndose a otras áreas de la ciudad, sobretodo en el sur y este, como Brixton, donde estuve viviendo mis primeros 6 meses en Londres. En estos nuevos disturbios prima el saqueo, dado que los individuos que participan han dejado al margen cualquier protesta o reivindicación.

El lunes, día laboral y con la ciudad en pleno funcionamiento, los ingleses aún incrédulos parecen comentar con cierta curiosidad los altercados que se han producido los días anteriores. A las 6 de la tarde muchos comercios cierran en toda la ciudad y la mecha de los altercados prende en el sur, afectando a Peckham (un barrio bastante duro) y también otras zonas como Clapham o Croydon.

Estas dos últimas zonas son áreas residenciales donde prima la clase media y las escenas vividas marcan una reacción de repulsa total entre todos los ciudadanos de Londres. Con escenas de incendios y saqueos en diversas áreas de la ciudad, ciudadanos defendiendo sus negocios y robos en tiendas de electrodomésticos y ropa, los disturbios empiezan a florecer en otras ciudades.

El martes se vive un día de pánico con noticias que indican que se han producido robos a plena luz del día, fuerte presencia policial en las calles y llamamientos para abandonar el trabajo cuanto antes y encerrarse en casa. Finalmente, no pasa nada en Londres, pero otras ciudades, sobretodo al norte de Inglaterra se ven afectadas por fuertes disturbios.

De todo esto parece que el gobierno británico tiene que aprender algunas lecciones, dado que ha dejado a sus ciudadanos indefensos ante pandillas de indeseables y ha estado durante 3 días atado de pies y manos por unos 2000-3000 individuos.

La policía metropolitana tardó en reaccionar a los primeros disturbios, tanto sábado como domingo y se vio totalmente desbordada ante la violencia que se desató el lunes. Como español me resultó extraño que no se utilizará material antidisturbios (sean pelotas de goma, gases o tanques de agua) dada la gravedad de los incidentes y en muchos casos la policía solo actuó cuando ya se estaban saqueando tiendas.

También la sociedad inglesa tardó en reaccionar, tanto a nivel institucional (con todos los políticos de vacaciones) como a la hora de hacer frente a los vándalos. Distintas comunidades (turcos, sij, árabes..) se organizaron para defender sus negocios dada la incapacidad de la policía para contener los saqueos.

Afortunadamente, el martes surgieron iniciativas espontáneas entre los ciudadanos para limpiar el rastro que han dejado estos 3 días de locura.

Espero que con el fin de semana no se vuelvan a repetir los incidentes que se han saldado con más de 900 detenidos solo en Londres y que han dejado a la vista las carencias de una sociedad que parecía ideal, pero que tiene muchos puntos que revisar y que sería muy largo contar aquí.

Y es que más que un trasfondo racial, social o económico, creo que se trata de un problema cultural que seguramente debe abrir un debate y encontrar una solución que no se dará a corto plazo.

Aunque a un año vista de los JJOO de Londres, parece que el gobierno prefiere mostrar una imagen de autoridad y dureza antes que iniciar un diálogo con todos los agentes sociales y encontrar una solución. Acciones como censurar internet o lanzar el ejercito a las calles ya las han vivido en Egipto, Libia o Siria y todos sabemos como han acabado.

Las imágenes que ilustran esta entrada son de Flickr y pertenecen a hozinja, Beacon Radio y bayerberg.