
Hoy se cumple un mes desde que empecé a trabajar para Codere, una empresa de apuestas española. Con esta incorporación se cierra un ciclo y vuelvo a trabajar para una empresa española.
Además, sin saberlo se cierra un círculo bastante extraño, mi nuevo mánager, Sergi, lo fue de la gente con la que trabajé en Demini, el primer trabajo después de mis prácticas.
Espero que me duré más el trabajo que en Demini. La gente me recuerda mucho a la que me encontré allí, un equilibrio entre gente con experiencia y jóvenes.
Aunque, para no dejar ninguna huella de mi pasado valenciano, he entrado junto con el clan de los malagueños. Gente que proviene de The Workshop y otras consultoras con sede en Málaga.
Con Sergi coincidí en GiG, aunque nunca llegamos a trabajar juntos, se pasó un par de veces a saludar por aquello de ser de Valencia. Le estoy muy agradecido por haberme contactado y ofrecido esta oportunidad.
Es cierto, que desde que me despidieron de mi anterior trabajo había intentado buscar algo en sectores diferentes al juego y las apuestas online. Tampoco puedo negar que es el sector en el que he acabado acumulando más experiencia.
De momento, tras el primer mes veo que hay mucho trabajo por hacer, gente bastante motivada y con ganas.
He llegado en el momento perfecto, en pleno Mundial y por aquello de ser nuevo, me estoy librando un poco de guardias y otras historias.
Otra de las cosas positivas es el uso intensivo de la IA, encima al trabajar desde casa, Claude (Claudio) se ha convertido en mi mejor compañero. De momento estoy utilizándolo para definir flujos de trabajo e información, así como para automatizar tareas repetitivas.
Si consigo aguantar las particularidades de las empresas españolas, espero que mi ciclo en Codere sea largo.
Con este van ya ocho trabajos en mi vida laboral (sin contar los cambios de nombre de las empresas): tres en Valencia (los más precarios), tres en Londres (con un cierre incluido) y dos en la Costa del Sol, incluyendo un despido por reajuste de la plantilla.