
Ayer se acabo el ciclo oficial de soporte para Windows 10 poniendo fin a 10 años de esta versión del sistema operativo de Microsoft. Fue la elección que tomé al volver al mundo PC, sobre todo después de tener la Raspberry 400 para usar GNU / Linux (de hecho tuve que deshacerme de la partición que había creado sin romper nada)
Realmente, mi experiencia con Microsoft Windows, a día de hoy es bastante limitada. Fue el sistema operativo que utilicé cuando estudié, cambiando versiones desde Windows 95 hasta Windows XP. Al final compartía espacio con alguna distribución de GNU / Linux.
Tenía Windows XP personalizado y configurado a mi antojo. Usaba Ghost para reinstalarlo de una imagen en cuestión de minutos. Todo eso cambio cuando tuve mi primer ordenador Apple.
Quitando el breve período de año y medio que trabajé en Corbis Images (que era propiedad de Bill Gates) y utilicé Windows 7 pude ahorrarme Windows Vista y también Windows 8 (que es cuando Windows parecía que iba ir por el buen camino)
El caso es que con este fin del soporte para Windows 10 Microsoft ha cerrado la vía oficial de actualización a muchos usuarios de casi todo el mundo. Es cierto que el nivel de aceptación de Windows 11 es similar al de Windows 10, y es que la no compatibilidad con el hardware antiguo frenó su implantación (y eso que era gratis actualizarse)
La Unión Europea ha conseguido prorrogar en los países comunitarios el mantenimiento por un año más. Muchos usuarios se han quejado porque consideran este abandono como un claro ejemplo de obsolescencia programada. Además Microsoft ha lanzado una versión de mantenimiento de pago, teniendo en cuenta que se calcula que hay entre 200 y 400 millones de ordenadores con Windows 10 en el mundo, una cuota de 30 dólares anuales (incrementales) parece un negocio redondo.
En todo caso, residiendo en un país europeo se pueden mantener las actualizaciones gratuitas hasta el próximo año y las actualizaciones de Windows Defender hasta 2028. Además, Microsoft ha tenido que reducir los requisitos para acceder a estas actualizaciones.
En principio, en el resto del mundo y principalmente, en EEUU las alternativas para actualizar Windows 10 son tres: pagar por acceder al ESU (el programa de actualizaciones empresarial), pagar 1000 puntos de Microsoft Reward o iniciar sesión con una cuenta de Microsoft para hacer una copia de seguridad en la nube de Microsoft.

En Europa, esas condiciones se han reducido a entrar con una cuenta Microsoft cada 22 días (en algunos medios pone 21) Todas las condiciones están explicadas en la propia página web de Microsoft.
Como ya he comentado, con una cuota de mercado del 40% se antoja difícil una actualización masiva en un año y mucho menos teniendo que cambiar el hardware.
Sinceramente, viendo el amplio abanico de posibilidades que ofrece el software libre, mediante las distribuciones de GNU / Linux, este fin del soporte de Windows 10 debería verse como una oportunidad para probar alguna de ellas.
Una opción que debería ser obligatoria a nivel de administraciones públicas, sobre todo por los abusos y gastos en los que pueden acabar incurriendo con las opciones corporativas de Microsoft.
En todo caso, si tienes que seguir utilizando Windows 10 hasta encontrar o probar con una alternativa viable, no está de más extremar las precauciones. Mantener el equipo actualizado durante estos 365 días va a ser vital para evitar fallos de seguridad que puedan comprometer los equipos.
- Revisa Windows Update con frecuencia y confirma que las ESU están activas.
- Evita instalar software de canales no fiables y desinstala programas obsoletos o mantelos actualizados con la última versión compatible con Windows 10.
- Refuerza la autenticación con un gestor de contraseñas y verificación en dos pasos (esto es vital uses el sistema operativo que uses)
- Extrema el uso del dispositivo para tareas sensibles, limitando las aplicaciones y la navegación a sitios de confianza.
- Si tienes varios equipos, crea un calendario para mantener el acceso cada 22 días con una cuenta de Microsoft vinculada a los dispositivos.

Otra opción, es utilizar alguno de los activadores que existen y esperar que siga ofreciendo actualizaciones. La versión LTSC que puede encontrarse en esta web garantiza actualizaciones hasta el año 2032. Desde su aparición hay algunas maneras de saltarse las restricciones e instalar Windows 11 en ordenadores que no cumplen todos los requisitos.
O finalmente, la mejor opción es usar alternativas a Windows, hay multitud de distribuciones GNU / Linux que son accesibles a usuarios domésticos / principiantes, es cuestión de acostumbrarse a controlar que instalas en tu ordenador.