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La crisis: marcas blancas

Comienzo con esta entrada una serie dedicada a la crisis y dado el cierre de mis otros blogs por falta de tiempo y dejadez, creo que este es el lugar apropiado para escribir sobre ello. Simplemente voy a narrar una situación cercana, que se produce en la que tal vez sea, la cadena de supermercados más conocida de nuestro país. Más pistas, es valenciana y su presidente lo es también de un club de fútbol, creo que todo está claro.

Desde comienzos de año, en estos supermercados se ha notado la carencia de determinados productos, sobretodo de determinadas marcas. El debate de las marcas blancas, ya lo han hecho en este blog y me parece muy lógico lo que se expone, una marca simplemente es un traje que da más o menos prestigio a un producto, que por lo general, debe ser igual.

Ojo, a mí y a mi mujer nos parece perfecto que existan las marcas blancas y porque no decirlo, la del supermercado en cuestión mantiene, por lo general, una calidad muy alta. Pero no nos equivoquemos, el Cola-Cao no sabe igual que el Nesquik y a mí me gustaba el cacao de Hacendado que tenían hace 2 años, hasta que según ellos, se quemo la fábrica. De la misma manera, que te quiten productos que comprabas habitualmente para sustituirlos por otros que no sabes si te van a gustar, no acaba por hacerte gracia del todo.

La excusa emitida en todos los medios, entre otras cosas para hacer frente a la presión de las marcas, es que los españoles en tiempos de crisis prefieren ir a las marcas blancas. Siento decirle al señor Roig, que si me quedo sin dinero ni blanca ni negra ni nada de nada.

¿Ahora resulta que por unos céntimos de menos tengo que lavar los platos con olor a limón porque en el supermercado de al lado de casa se niegan a vender otros lavavajillas? ¿No se han parado a pensar que a lo mejor compraba otro lavavajillas porque no me gusta el olor a limón? Claro, como hay crisis la gente compra lo que puede..

A lo que íbamos, las marcas blancas benefician a los consumidores, pero su imposición, por más que nos pese, beneficia a los supermercados. Se les da el poder de ejercer mayor presión sobre los productores y suministradores. Para las pequeñas productoras puede ser un favor, firman contratos por años y se garantizan el negocio. Para el consumidor se limita su capacidad de elección si se impone esta marca frente a otras, como es el caso. Si realmente estos señores nos quisieran hacer el favor de bajar los precios porque hay crisis no habría esas diferencias productor-mercado que hay en sectores como la alimentación y que en este caso están recogiendo ellos mismos, al ser distribuidores y vendedores.

Vamos que la crisis está sirviendo para que un elemento de la cadena de consumo, el vendedor-distribuidor, esté ejerciendo presión para perjudicar a los otros dos extremos: productor y comprador, y así obtener mayores beneficios en sus transacciones, es decir, se están aprovechando de la crisis :D

Que sí, que la solución es fácil, irse a otro supermercado, lo malo es que todos están siguiendo el mismo camino (pero no todos pueden pagarse el salir en la televisión a decir que ellos lo hacen por el consumidor)