En mi segunda aventura buscando un trabajo en Londres he vuelto a tener trato con mis amigos los recruiters.

La verdad es que durante estos dos años no ha dejado de asombrarme lo persistentes que pueden llegar a ser, te llaman aunque tengas trabajo. Tampoco me sorprende ya que te manden ofertas que nada tienen que ver con tu formación.

Lamentablemente, al llevar más tiempo aquí, ahora experimento el proceso de búsqueda de trabajo de otra manera. Tal vez lo más frustante sea realizar continuas entrevistas, tanto por teléfono como en persona, pasar los distintos procesos y seguir dependiendo del trabajo de los recruiters.

Actualmente tras 3 semanas buscando un nuevo trabajo, he superado en alguna de las ofertas hasta 4 entrevistas, en otras 3, etc. Y cuando te paras a preguntar al recruiter, todo parece que siga igual que el día que te mando el primer correo electrónico con los detalles del puesto (o no, porque a veces se les olvida)

Echo de menos las entrevistas en España: una entrevista en persona, un test, preguntas técnicas y en menos de una semana te contestan con un sí o un no. Mientras tanto, aquí he batido mi propio record realizando una entrevista de más de 4 horas y eso que el test técnico ya lo había presentado, aunque me pidieron algunas modificaciones en vivo.

Esta semana tengo otro par, a ver si solucionó pronto este asunto y puedo centrarme en otras cosas y sobretodo, dejar de recibir 3 o 4 llamadas cada día.