
Tengo que reconocer que el verano de 2026 está siendo demasiado largo. Necesito volver a una rutina que es rutina, básicamente, necesito que mis hijos empiecen el colegio.
No hay nada peor que trabajar en verano, con los niños y con mucho calor.
De nada me ha servido estar fuera de casa, bueno, tal vez, generarme el estrés de depender de sitios que no son mi lugar habitual de trabajo, para trabajar.
Ha dado lo mismo ir a Cuenca o Baena, siempre con el portátil cargado. Desventajas de empezar en un trabajo casi a mitad de año.
Tampoco voy a engañar a nadie, lo de trabajar desde casa, no me acaba de convencer, necesito interactuar con alguien en persona.
Lo de hacer amigos en el nuevo trabajo, también va a ser difícil. Tengo amigos desde que estuve en VG, en Londres, cuando vine a Marbella (aunque cada vez menos y con el futuro cierre de la oficina se irán casi todos)
Al final, en la Costa del Sol, la movilidad es tan alta que se hace difícil tener amigos cercanos (aunque sea geográficamente) y eso, también acaba pasando factura.
Hay que sumarle la edad, con 47 años, tampoco tengo muchas ganas de hacer nuevos amigos.
Y cuando lo he intentado, la distancia (aquí son enormes y pesadas por la cantidad de gente que vivimos y las malas infraestructuras) ha ido mermándolas.
Pero vamos, ése es otro asunto..
En todo, caso, otro punto más para no acabar desconectando del trabajo, los niños.. un bucle infinito del día a día.
Al menos, espero que vuelvan a mejorar las temperaturas y se pueda salir a la calle sin volver sudando a casa.
Porque todo acaba afectando, no tengo ganas de escribir mucho por aquí (oficialmente seguimos en modo verano) y tampoco tengo ganas de hacer mucho, me paso el día pegado al ventilador.
Por lo demás toca esperar, las clases empiezan aquí el próximo día 10 y mi hijo en el instituto el 15. Cada vez hay que esperar más para el inicio del curso.
De momento, el jueves ya volví a la biblioteca, ha sido mi refugio durante este año y fuente de distracción con sus libros. El martes al entrenador personal y poco a poco, a la normalidad.