
El próximo 29-N se vuelven a celebrar elecciones generales en España. Al final, el régimen sanchista no ha podido acabar la legislatura de cuatro años. Ni le han dado los pactos, ni el descontento por los desmanes que afectan al país (la lista es bastante extensa)
La lista de desgracias se completó ayer, con nuevo accidente ferroviario. Este segundo accidente, en pocos meses, ha dejado al desnudo, la falta de inversión en la infraestructura ferroviaria de la que tanto presume el Gobierno.
Ni los fondos de la UE han servido para completar una remodelación, la de la línea más antigua y a la vez, la más transitada, que necesita una remodelación, prácticamente total. A la burocracia y la dejadez institucional, hay que sumar la corrupción, el Ministerio de Fomento tuvo a su cabeza a Ábalos, quién acabó con sus huesos en prisión.
Hasta ahora, creíamos que los máximos inútiles (o sinvergüenzas) a nivel político eran valencianos, Ábalos y Mazón tenían en listón muy alto. Pero Óscar Puente no quiere dejar de estar en primera línea, incluso sonaba como sustituto de Pedro Sánchez.
De gastar dinero en investigaciones sobre su impacto en redes sociales y un equipo asesor para ellas, a hacer humor (negro) con las averías de la red ferroviaria. Mientras tanto ha aprovechado para colocar a sus amigos en Renfe y su hermana se encargó de esa curiosa ley de nietos, bisnietos, tataranietos y descendientes de Atapuerca con nacionalidad española y derecho a voto.
Todo muy turbio, era el candidato perfecto a sustituir a su líder.
Además, la campaña se le planteaba feliz, como la última, remontando en las encuestas, quedando segundo y esperando que las formaciones a su izquierda le dieran apoyo. Luego pasa lo que pasa, que tu gobierno se basa en ceder y ceder.
Esas formaciones me parecen igual de radicales que la famosa ultraderecha que va a llevarnos en una máquina del tiempo 50 años atrás. Estaríamos en 1976.
¡Mucho ojo a la conspiración sionista que relaciona accidentes, altercados públicos, extrema derecha y al gobierno de Israel!
Luego están los nacionalistas, los conservadores, tienen su propio público. Los vascos, buscando beneficios y seguir incrementando sus competencias. Los catalanes, un poco a la espera del efecto amnistía (otra bajada de pantalones del Sanchismo)
Y por último tenemos a Feijoo, porque sí, representa al PP, pero no parece haber aprendido nada en estos tres años y poco. Su oposición se ha limitado a confrontar cualquier propuesta del gobierno. Algunas tenían sentido y se descomponían por los acuerdos con los socios de gobierno.
Lo que está claro es que el consenso y el diálogo para hacer frente a tiempos difíciles, no va a llegar nunca.
Es mejor presumir de la subida del PIB, aunque todos los servicios públicos estén saturados. Eso mientras nos fríen a impuestos o nos prestan dinero desde Europa y no se ve por ninguna parte. Bueno, en los escándalos varios.. inventados por la prensa fascista, claro está.
Incremento de precios, del riesgo a la pobreza en las familias, de la inseguridad.. pero claro, más gente, más impuestos, más beneficios para el Estado. Precios más altos, más de lo mismo.
El descrédito del Estado es tal, que va a ser difícil recomponerlo. En la España del y tú más ¿por qué no iba a ser peor Feijoo que Sánchez? Ya sabe lo que tiene que hacer y la tentación, como indica Pérez-Reverte, es muy alta.
Falta un mes y aún pueden pasar muchas cosas. Esperemos que no todo sean desgracias como el accidente de ayer.
Cómo se ha demostrado con la solidaridad y el esfuerzo de la gente en todos estos años, nos merecemos algo mejor de lo que tenemos. Pero nadie se atreve a dar el paso, porque dado el panorama, no se premia la excelencia moral, más bien, lo contrario.
Pasamos de Españistán a una República Bananera (con reyezuelo) veremos que nos depara el siguiente episodio. Unos episodios que distan mucho de los Episodios Nacionales de Galdós.
Texto escrito después de merendar unas rodajas de salchichón Prolongo con un buen pan con aceite de oliva.
Foto de Sam Williams en Unsplash