
Una batalla tras otra ha sido la gran ganadora en la última edición de los premios Oscars. Estamos ante una película, dirigida por Paul Thomas Anderson, a la que no le falta de nada.
Para empezar está inspirada en una novela, Vineland, la novela mezcla el movimiento hippie, el tráfico de drogas y la acción de agentes federales.
La adaptación protagonizada por Leonardo DiCaprio ha sabido adaptarse al presente. En este caso, la lucha es contra el ICE y la represión contra los inmigrantes del otro lado de la frontera con México.
Además muestra como organizaciones de extrema derecha, racistas, controlan el país a todos los niveles. Como ya he dicho, todo muy actual y con el clima que se vive en EEUU, cuanto menos, arriesgado.
Después de la historia, están los protagonistas, hay tres, que destacan por sus interpretaciones. Por un lado tenemos a Sean Penn, sublime en su papel de paramilitar del ICE, racista y ultra. Simplemente espero que este hombre ande normal.
Leonardo DiCaprio está sublime en un papel, que va de soñador, de padre entregado, de paranoico (después de pasarse con el alcohol y las drogas) y finalmente, de héroe. Y en ese papel de héroe, es esencial la ayuda que recibe del personaje de Benicio del Toro.
Además del toque de humor que tienen los dos protagonistas, son dos personajes que se balancean uno a otro. Frente al caos y la improvisación de Leonardo, el orden y la organización de Benicio.
Lo mejor de todo es que a pesar de los mensajes críticos continuos, del drama de la historia, la acción está siempre presente. Es la llama que hace que haya Una batalla tras otra y va aumentado poco a poco, con un punto de suspense final.
Porque sin duda, la batalla final, es la mejor.
Por lo demás, muy buenos escenarios, sobre todo al final de la película y una banda sonora que acompaña en todo momento. También al final de Una batalla tras otra es cuando se producen los mejores diálogos.
Una batalla tras otra puede verse en HBO Max y es totalmente recomendable.