Ha llegado ese momento del año en el que toca celebrar un año más, no el final del año, pero sí el paso de otro más. Estos 37 años no me han sentado muy bien y espero mejorar un poco con los 38 de cara a encarar los 40 con mejores expectativas.

Sigue siendo una época de transición hacia lo desconocido porque no veo nada claro el objetivo final, como siempre demasiadas cosas en las que centrarme para acabar al final totalmente mareado.

En la foto, los dos regalos que he tenido hoy, dos de mis hobbies: un Lego, en este caso temático de la ciudad de Londres y otro libro sobre cervezas.