La tumba de las luciérnagas

La tumba de las luciérnagas fue la primera película dirigida por Isao Takahata para Studio Ghibli, en el año 1988.

Se trata de un duro drama antibelicista que nos cuenta la historia de dos niños en el Japón de los últimos meses de la IIGM.

Takahata es co-fundador del famoso estudio de animación junto con Miyazaki. Anteriormente ya había dirigido algunas series de anime y cuatro largometrajes.

Hablamos de clásicos de los años 70 como Heidi, Marco o Ana de las Tejas Verdes.

En los comienzos de Studio Ghibli participó en la producción de Nausicaä del Valle del Viento y El castillo en el cielo antes de dirigir La tumba de las luciérnagas.

Posteriormente trabajaría también en otras películas del estudio como Recuerdos del ayer o Nicky, la aprendiz de bruja.

Su película más aclamada es El cuento de la princesa Kaguya que tengo pendiente de ver todavía.

Lamentablemente, Takahata falleció en el año 2018 debido al cáncer de pulmón que padecía.

Argumento

La historia de La tumba de las luciérnagas adapta un relato corto de Akiyuki Nosaka basado en sus propias vivencias durante la contienda bélica.

Japón es un país devastado por los salvajes bombardeos americanos, además de sufrir dos ataques con bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki.

En ese país destruido que trata de salir adelante comienza La tumba de las luciérnagas, presentándonos a los dos protagonistas, Seita y Setsuko.

En realidad, nos muestra la muerte de Seita y como su espíritu se reencuentra con el de su hermana Setsuko. A partir de ahí empieza la historia que se remonta meses atrás.

La ciudad de Kobe sufre constantes ataques por parte de la aviación estadounidense. Efectivos ataques con bombas incendiarias que queman las casas de madera japonesas.

Además de arrasar amplias zonas de la ciudad también calcinan hasta la muerte a miles de personas.

Y ahí es donde comienza la historia de Seita y Setsuko que pierden a su madre en uno de esos bombardeos.

Desde ese momento se inicia una dramática historia de supervivencia que no acaba muy bien, como se comprueba al inicio de la película.

La tumba de las luciérnagas está reconocida como una de las películas antibelicistas más importantes junto a otras como La lista de Schindler y El Pianista.

A nivel técnico, como casi todas las obras de Takahata, presenta unos trazos y animaciones muy tradicionales.

Esa técnica no resta calidad a la película, destacando le trabajo realizado en la elaboración de los paisajes y escenarios.

El estreno de La tumba de las luciérnagas se hizo en paralelo a Mi vecino Totoro. Intentaron así tratar un mismo tema desde distintos puntos de vista.

La película de Miyazaki iba dirigida a un público infantil y la de Takahata a uno adulto.

Al final, Mi vecino Totoro se llevó todo el reconocimiento y acabó convirtiéndose en un icono de Studio Ghibli.

La película La tumba de las luciérnagas puede verse en Netflix.

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