
Después de visitar Alarcón, la ruta por Cuenca continúo hasta La Mancha Conquense, el extremo suroccidental de la provincia e incluida en lo que sería La Mancha Alta. Allí estuve visitando Belmonte y Mota del Cuervo.
Por añadir un poco de contexto antes de entrar en detalles. La comarca actual de La Mancha conquense se compone de unas 50 localidades. Tarancón es la más poblada con casi 15.000 habitantes, aunque la mayoría está entre los 500 y 1.000.
Aunque parezcan pocos, es una media bastante elevada para lo que es la provincia hoy en día, el problema es que casi todos pierden población con el paso de los años.
Un poco de historia sobre este territorio. Hay presencia celta y romana, el yacimiento de Segóbriga es uno de los más importantes, con restos celtiberos y romanos (estaba enclavado en la Tarraconense)
Cerca de este yacimiento está Uclés, que durante siglos fue el centro de poder de La Mancha Alta. Allí se construyó el Monasterio de Uclés que sería la casa central de la Orden de Santiago. Espero poder visitar esta zona en un futuro.
Centrándonos en la zona de Belmonte y Mota del Cuervo (el balcón de La Mancha) eran tierras del Marqués de Villena (en Alicante) Juan Pacheco, el primer Marqués de Villena fue uno de los hombres más poderosos en la corte de Castilla bajo el reinado de Enrique IV.
Belmonte
Belmonte es una villa de tamaño considerable, aunque está en pleno declive poblacional. Una lástima porque tiene diversos monumentos que son testigos de su grandeza en otros tiempos.
El más singular es el Castillo de Belmonte, ubicado en la parte oriental de la población como uno de los extremos de la muralla urbana que rodea toda la parte antigua de Belmonte. Por eso lo veré en profundidad más adelante.

La Colegiata de Belmonte dedicada a San Bartolomé se construyó sobre una antigua iglesia visigoda del siglo V. Construida en el siglo XV con estilo gótico, destaca por su coro y órgano.
Consigue Juan Pacheco que el papa Pío II la erija como colegiata en el año 1459.
La sillería del coro de la colegiata, de 1454, es el primer coro historiado de España, constituido en todo un icono y una de las partes más destacadas de la colegiata. Fue trasladada desde la catedral de Cuenca en el siglo XVIII, de esa época es también el órgano.
Destacan algunas de las capillas, que fueron financiadas por las familias nobles de Belmonte durante la construcción del templo.
Durante la Guerra Civil española el órgano fue destruido por los milicianos y se requisaron numerosos bienes de valor de su patrimonio.
Otro edificio importante, situado al lado de la colegiata es el antiguo alcázar o Palacio del Infante Juan Manuel que llego a estar en un estado ruinoso y ha sido restaurado como un hotel y restaurante.
Las instalaciones son modernas y además dispone de un patio donde se realizan eventos musicales. En su interior se han conservado restos del antiguo edificio.
Dentro de la zona amurallada se pueden encontrar varios portales, restos de antiguas casas señoriales. Una zona interesante es la de la Plaza del Pilar, con numerosos ejemplos de los citados portales y el antiguo colegio de los Trinitarios que ahora es el centro de salud.
Por cierto, la famosa fotografía que utilicé como base para la imagen de esta entrada, me la hice en el corral de la casa donde me alojé en Belmonte.
El convento de las Concepcionistas data del siglo XVI y justo al lado están las ruinas (en proceso de restauración) del antiguo Hospital de San Andrés.
Entre las callejuelas del pueblo, también se puede encontrar la casa natal de Fray Luis de León, uno de los poetas más importantes del Renacimiento español. En la colegiata se conserva la pila bautismal donde fue bautizado.
Belmonte forma parte de La Ruta de Don Quijote, una ruta ecoturística de 2500 km publicada por el Gobierno de Castilla-La Mancha, que abarca una buena parte de la geografía castellano manchega. Similar al Camino de Santiago o las Rutas del legado andalusí.
Castillo de Belmonte

Destacar del Castillo de Belmonte que está muy bien conservado, pues ha tenido diversas reformas y mantiene una actividad constante, tanto a nivel de visitas como de eventos.
Su construcción se remonta al siglo XV por orden de Juan Pacheco, I Marqués de Villena. Al parecer los arquitectos responsables fueron Hanequin de Bruselas y Juan Guas. El primero estaba trabajando en la Colegiata de Belmonte y el segundo trabajó en otros edificios para Juan Pacheco.
Desde sus orígenes, el Castillo de Belmonte está destinado a proyectar el poder de Juan Pacheco en Castilla. Es por eso que tiene algunos elementos arquitectónicos dignos de mención como sus techumbres gótico-mudéjares.
Comparables a algunos aposentos reales, como los de Segovia o a construcciones como la Alhambra de Granada o el palacio de la Aljafería de Zaragoza.
No cabe duda que Juan Pacheco supo moverse y acumular poder, sobre todo durante la Guerra Civil de Castilla previa al reinado de los Reyes Católicos.
La leyenda dice que Juana la Beltraneja estuvo retenida en este castillo, pero no hay pruebas de ello.
En todo caso, no es hasta el siglo XIX que vuelva a ganar protagonismo, tras el deterioro sufrido durante la ocupación francesa, será otra francesa quién se encargue de reconstruirlo y recuperarlo.
Francesa entre comillas, pues aunque fue emperatriz de Francia, Eugenia de Montijo era española. Eso fue en el año 1857. La reconstrucción mantuvo los elementos más destacados de la construcción original.
Tras un breve periodo como monasterio, los herederos españoles de la emperatriz lo acomodan de nuevo como castillo-palacio a finales del siglo XIX.

Hasta su declaración como bien de interés cultural en 1931 se va devaluando su estado. Tiene varios usos como prisión y como academia de las juventudes falangistas.
Actualmente es propiedad de la casa ducal de Peñaranda, quiénes, junto con las administraciones locales y provinciales restauraron el recinto en el año 2010.
Como ya he comentado, en la actualidad se puede visitar y cuenta con todas las comodidades y servicios. En verano se organizan además, visitas teatralizadas que cuentan la historia del castillo.
Dispone además, en su zona exterior de un museo de armas de asedio, digno de visitar. Además se celebran eventos que recrean torneos medievales, por lo visto hay una liga mundial o similar y Belmonte suele acoger el evento español cada ciertos años.
En su página web pueden encontrarse todos los detalles, casualmente, este fin de semana se ha celebrado allí el campeonato nacional.
En esa zona se rodó el torneo de la película de El Cid y la película de 1985, Conquista sangrienta. Además de Juana la Loca de Vicente Aranda. Aunque, sin duda, la nota más curiosa es que fue el Abismo de Helm en la versión de El Señor de los Anillos de 1978.
Mota del Cuervo
Conocido como el balcón de La Mancha, desde sus molinos puede contemplarse toda la planicie de La Mancha oriental. Sin lugar a dudas, el punto más conocido de Mota del Cuervo son los siete molinos de viento que se erigen en la loma que domina la población.
Una experiencia muy recomendable es contemplar el atardecer, tanto por tener los molinos como telón de fondo como por contemplar como empiezan a iluminarse la multitud de poblaciones que se pueden avistar desde allí.
Mota del Cuervo es un importante nudo de caminos y cañadas de ganado. Carreteras y caminos que iban de Córdoba a Tarragona, de Madrid a Cartagena o de Toledo a Valencia. También pasan rutas como el Camino de Santiago de Levante y la citada Ruta de Don Quijote.
Los molinos, aunque alguno cuenta con una antigüedad de más de tres siglos fueron restaurados en entre 1960 y 1970. Además se buscó el patrocinio de embajadas extranjeras y es curioso que uno de ellos lo fuera por la de Iraq.
Mota del Cuervo cuenta con numerosas ermitas y la iglesia de San Miguel Arcángel es la principal de la localidad. El entorno la plaza Mayor es bastante interesante con numerosas terrazas en verano y edificios bastante bien conservados.
Otra tradición de Mota del Cuervo es la alfarería, cuenta con un Museo de Alfarería desde el año 2009.

Tanto en Belmonte como en Mota del Cuervo se puede disfrutar de la gastronomía conquense: ajo arriero, morteruelo, gazpacho manchego, cordero asado o chuletas de cordero, los zarajos, quesos y vinos..
La Mancha conquense forma parte de La Mancha, sin lugar a dudas una de las zonas de España que merece la pena visitar.
Romantizada por ser escenario de las aventuras de Don Quijote, destaca por la cantidad de pueblos que la componen, sus castillos y casas señoriales y su gastronomía.