
La Sierra de Gredos fue nuestro destino vacacional este verano. Cada vez más al norte porque, la verdad, es que el calor ha apretado bastante.
Nuestra base de operaciones fue la localidad de Candeleda, situada en el Valle del Tiétar, al sur de la provincia de Ávila. Es curioso porque se encuentra en el triángulo donde Castilla León limita con Extremadura y Castilla La Mancha. La variedad de canales en la televisión era considerable.
En todo caso, a pesar de tener la sierra de fondo, ha sido un mes de agosto tan caluroso que pasamos bastante calor. El entorno, afortunadamente, acompaña. Está plagado de pozas y playas fluviales.
Candeleda

Se trata de un pueblo curioso, aunque se puede visitar en un día, tiene algunos puntos singulares. Muy tranquilo, destacan sus calles empedradas y casas bajas con vigas y balcones de madera, muy decoradas con macetas y flores.
La más famosa es la Casa de las Flores, donde actualmente se encuentra el Museo de los Juguetes de Hojalata, dónde pueden verse colecciones de juguetes de finales del XIX hasta mediados del XX.
En la pedanía de El Raso hay un Museo Arqueológico Municipal y subiendo a la sierra un castro que perteneció a la cultura vetona.
Aunque si por algo destaca Candeleda es por las actividades al aire libre que pueden hacerse, lamentablemente, con el calor que hacía, la única opción era buscar las gargantas y piscinas naturales que la rodean.
Con un tiempo más templado se pueden hacer múltiples rutas de senderismo o con bicicleta de montaña.
La gastronomía es otro de los puntos fuertes de Candeleda, el pimentón de Candeleda es su producto más característico que se usa en multitud de platos y elaborados.
La cabra es el animal más famoso de la zona y sus productos lo más conocidos: queso de cabra, cabrito o tasajo destacan como representantes de la gastronomía local.
El tasajo es carne de cabra desecada y aderezada con pimentón, un producto muy local y de sabor intenso, típico de la zona.
Cuevas del Cerro del Águila

Uno de los sitios que visitamos, bastante fresco, fueron las Cuevas del Cerro del Águila. Se encuentra a unos 20 minutos de Candeleda y la visita dura aproximadamente una hora.
Se trata de una formación kárstica desarrollada en calizas, con galerías, salas y espectaculares formaciones de estalactitas y estalagmitas. Las visitas son guiadas y todo el recorrido se encuentra acotado y señalizado.
La historia de su descubrimiento es muy curiosa, un grupo de muchachos de los pueblos cercanos las encontraron en vísperas de Navidad del año 1963. Vieron salir vapor, debido a la diferencia de temperatura y se internaron en las cuevas a través de una cuerda.
Cuando se les acabaron las linternas, estuvieron perdidos durante unas 5 horas, hasta que volvieron a dar con la cuerda con la que habían accedido.
Las Cuevas del Cerro del Águila son espectaculares y es una visita que merece la pena si se visita la zona.
Arenas de San Pedro
Arenas de San Pedro es otra localidad, cercana a Candeleda y a las Cuevas del Cerro del Águila. Destaca por la presencia de dos castillos.
El castillo del Condestable Dávalos o de la Triste Condesa. Una fortaleza medieval de carácter defensivo. La leyenda cuenta que la condesa de Oropesa estuvo recluida allí tras la muerte de su marido.
El otro castillo es el palacio del Infante Don Luis de Borbón, hermano de Carlos III, construido en el siglo XVIII, destaca por su fachada exterior y los jardines que lo rodean.
Por supuesto, en Arenas de San Pedro también se pueden encontrar pozas y rutas de senderismo, denominador común de la zona de la Sierra de Gredos.
Unas vacaciones tranquilas, aunque con demasiado calor y sobre todo, demasiado cortas.