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Subiendo a The Shard

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Para celebrar mi cumpleaños estuve viendo Londres desde las alturas del edifico The Shard, que fue, durante un tiempo, el edificio más alto de Europa (los rusos acabaron uno más alto en Moscú el año pasado) Después de visitar un par de veces Nueva York, tenía la duda de como sería la experiencia de subir a un edificio de esa altura en una ciudad como Londres.

the-shardLa fisionomia urbana de Londres es bastante peculiar y quitando las zonas de la City y Canary Wharf no destaca porque haya grandes edificios (luego pasa lo que pasa y cualquier bloque de viviendas de 20 pisos destaca por encima del resto) Es por eso que si se elige el día apropiado, se puede disfrutar de unas vistas excepcionales desde lo alto del The Shard, sobretodo de la zona más céntrica, al encontrarse enfrente de la City.

Es muy impresionante poder contemplar toda la City desde esa altura e incluso diferenciar toda la parte norte del Támesis hasta la zona de Embankment. Desafortunadamente, de nuevo, la fisionomía única de Londres hacen bastante difícil diferenciar aquellas zonas que están muy pegadas al río. Los múltiples meandros del Támesis llegan a ocultar el O2 Arena detrás de los edificios de Canary Wharf o hacen realmente complicado poder localizar el Big Ben pero si que cuenta con buenas vistas del norte y sur de la ciudad.

Por ejemplo, en la zona norte se pueden ver claramente las colinas de Alexandra Park o Primrose Hill, al norte de Regent’s Park. También se puede ver la gran zona verde de Hampstead, a la cual aún no he ido después de 3 años en Londres.

La zona sur, desafortunadamente, es bastante menos agraciada y las zonas de Wimbledon o Crystal Palace quedan muy lejos del centro como para poder ser observadas desde las alturas de The Shard.

La construcción de The Shard se gestó en el año 1997 y tras numerosas gestiones, demoliciones, comisiones y demás, las obras comenzaron en el año 2009. A esas alturas, el Estado de Qatar ya se había hecho con la torre, después de que en el 2007 y debido a la crisis económica, se tuvieran que buscar nuevos inversores para asegurar la construcción del edificio.

The Shard se inauguró el año pasado y desde entonces ha ido habilitando las distintas áreas en las que se encuentra dividido:

  • Las primeras dos plantas sirven de entrada y recepción, la que sube al mirado se encuentra directamente en la salida de la estación de London Bridge.
  • Desde la planta tercera hasta la vigésimo octava hay distintas oficinas.
  • Después de las oficinas vienen tres plantas con un restaurante en cada una de ella, por supuesto, restaurantes de alto standing.
  • Entre las plantas 34 y 52 se encuentra el hotel Shangri-La, correspondiente a una cadena con sede en Hong Kong.
  • Los siguientes pisos hasta el mirador están destinados a uso residencial, incluyendo los tres últimos donde se rumorea que la familia real qatarí tiene un ático de lujo (penthouse)
  • Por último, entre las plantas 68 y 72 se encuentra The View from The Shard, el mirador desde el que contemplar una buena parte de la capital inglesa.

Mucha gente me ha comentado que para ver la ciudad no hace falta pagar las £25 libras que cuesta subir a The Shard. Bueno, hay opiniones para todos los gustos, está claro que por ahora no es un edificio tan emblemático o icónico como puedan serlo el Empire State Building o el Top of the Rock de Nueva York, pero se trata de un nuevo hito en la ciudad de Londres que merece visitar.

Desafortunadamente, su última aparición en la prensa (aparte de las criticas por sus altos precios) estuvo protagonizada por unos activistas de Greenpeace que se dedicaron a escalar el edificio para protestar por las prospecciones petrolíferas en el Ártico.

Como nota final y discordante del día de mi cumpleaños, tenía pensado cenar en alguna de las dos hamburgueserías americanas que han abierto en el centro de Londres este verano: Shake Shack y Five Guys.

Me resultó completamente imposible sin tener que esperar una cola de al menos 30-40 minutos. Parece que este verano se ha puesto de moda ir a comer hamburguesas o es la nueva tendencia en la ciudad. Al final terminé cenando en el Union Jacks de Covent Garden.