Después de casi tres años he decidido jubilar mi OnePlus 2, realmente el móvil me cubre en todos los aspectos. Su cámara sigue ofreciendo unos resultados excelentes, pero desde las dos últimas actualizaciones la batería no me dura nada.

Está claro que ese va a ser mi buque de batalla con los móviles, la duración de su batería, ya me pasó con el iPhone 4s y ahora me ha vuelto a pasar con el OnePlus 2. Además, el tema del calentamiento, desde que vivo en España, es más que evidente.

Viendo que existen marcas chinas que ofrecen algunas características interesantes a muy buen precio, me he decidido a lanzarme a la aventura. Está claro que no voy a obtener la calidad que con OnePlus u otro móvil de gama media Android.

En todo caso, he decidido decantarme por Xiaomi, la marca china que dicen es el Apple de allí. En todo caso, es la que más solvencia y presencia tiene, aún así, el terminal lo he comprado por Gearbest en China.

Indudablemente, el aspecto más destacable del Xiaomi Redmi 5 es su autonomía, a pesar de tener una batería de 3.300 mAh su consumo está optimizado y aguanta unas 15-16 horas.

Este terminal trae su propio ecosistema de aplicaciones: sobre al interfaz MIUI 9.5 Xiaomi te presenta aplicaciones de gestión en la nube, documentos, correo, etc.. además de otras que pueden descargarse.

Con versión de Android trae Nougat y habrá que esperar a la actualización a Oreo. Sobra decir que se integra a la perfección con la Xiaomi Mi Band 2 e incluso me atrevería a decir que la aplicación MiFit funciona mejor.

Por lo demás, el Xiaomi Redmi 5 no destaca más allá de su batería. Es un terminal ligero, la cámara es decente, aunque peor que la del OnePlus 2 y funciona con cierta solvencia. Cuenta con un procesador Snapdragon 450 y 3 GB de RAM.

A nivel de almacenamiento, tiene 32 GB de almacenamiento interno y la posibilidad de utilizar tarjetas de memoria SD para expandir su capacidad.

Actualización: Después de unas semanas de uso, he vuelto a vivir la sensación de tener un terminal Android de gama media-baja. Ineludiblemente, no basta con cerrar las aplicaciones y a veces hay que resetearlo para que vuelva a funcionar con cierta solvencia.