Como ya comenté a finales de 2017, mi vida había tenido cambios drásticos durante ese año, algunos inesperados pero otros buscados desde hacia mucho tiempo.

Entre esos cambios estaba un cambio de hábitos alimenticios, algo que había descuidado desde el año 2012, una vez asentado en Londres y que poco a poco había ido menguando mi salud.

Por eso, el primer punto que decidí atacar fue ese, comenzar a comer de una manera más sana, yendo más allá de las típicas recomendaciones médicas y dejando mi alimentación en manos de una nutricionista.

De esta manera, cada semana, desde el 9 de octubre que empecé todo el proceso he tenido un análisis corporal y una dieta semanal nueva. Los resultados no se hicieron esperar, ya en noviembre había adelgazado 10kg bajando de los 100 y a día de hoy estoy cada vez más cerca de mi meta, habiendo reducido mi peso en 20kg.

Esta claro que la alimentación es uno de los pilares para tener una vida sana, el otro es el ejercicio físico, pero de eso hablaré otro día.

Realmente quería mostrar algunos de los puntos clave para tener una buena alimentación y es que cuando la fuerza de voluntad no es suficiente o las tentaciones son demasiado grandes, toda ayuda es bienvenida.

Por ejemplo, en mi oficina, siempre tenemos galletas, chocolatinas, chucherias, frutos secos u otro tipo de picoteo que, junto al café (en mi caso por la hipertensión) puede que no sean del todo saludables. Si alguien trabajó conmigo en blinkbox books recordará los famosos Thrusday’s Cake! Ahora hemos conseguido tener fruta por las mañanas, de manera que entre comidas podemos comer naranjas, manzanas, plátanos, fresas, sandia, etc.. mucho mejor que las chucherias, aunque sigan estando.

Por eso, como vivimos rodeados de tentaciones, una buena manera de no pasarse es con una aplicación donde apuntar todo aquello que comemos. Sí, es un tostón, pero realmente funciona.

Apuntando en cada momento lo que comemos y conociendo el consumo calórico que hacemos cada día, nos controlamos y a la vez podemos ver la energía que necesitamos para el día a día.

En mi caso, ya había probado hacía un par de años MyFitnessPal, ahora la aplicación ha sido comprada por Under Armour, la firma de ropa deportiva que además dispone de dispositivos para monitorizar pasos y actividades físicas.

Una de las cosas que más me gustan de MyFitnessPal es que no sólo sirve para contar calorías, si no que también aporta información sobre los macronutrientes de los alimentos, aunque para una información completa en este aspecto hay que disponer de la versión premium.

Aún así la versión gratuita muestra porcentajes, tanto diarios, como en los alimentos con los carbohidratos, grasas (dividas según el tipo) y las proteínas.

Con una aplicación de este tipo aprendes rápidamente que alimentos son mejores o peores en cuanto a su composición. Por supuesto, todo ésto es bastante general y es ahí donde entra el nutricionista para, semana a semana y analizando los alimentos consumidos, conocer cuales te sientan mejor o peor.

A día de hoy estoy esperando poder realizarme una prueba para saber si soy intolerante a algún tipo de alimento, dado que a veces tengo digestiones bastante pesadas, según con que tipo de comidas.

Una vez establecidos unos parámetros generales e incluso personalizando las dietas, la base de una dieta de choque o adelgazamiento va a ser reducir al mínimo el consumo de carbohidratos, de hecho, al principio, únicamente podía consumir arroz o pasta un día a la semana, ahora ya puedo combinarlo con legumbres y cuando me aproxime a mi peso objetivo iré introduciendolos de nuevo poco a poco.

Aunque, sin lugar a dudas, el mejor consejo que puedo dar, tras haber aprendido a comer de nuevo, es que siempre se debe comer, al menos, en las comidas principales, una fuente de proteinas, combinado con verduras. La fuente de proteinas puede ser muy variada: legumbres, champiñones, carne, pescado.. y las verduras, bueno, se pueden consumir todas las que se quieran.

Todo eso combinado con frutas entre comidas, una buena dosis de fibra diaria (bien en el desayuno o entre comidas) y mucha agua (además yo he sustituido el poco café que tomaba por infusiones) y los resultados no se harán esperar.

Por supuesto, todo eso incluye eliminar bebidas gaseosas, alcohol (me sigo permitiendo una cerveza a la semana), elementos elaborados, azúcares procesados, grasas saturadas, etc..

Algo que he notado es que al volver a consumir este tipo de alimentos, me han sentado mal, dado que el propio cuerpo se depura por dentro dejando de tolerar tan libremente esta comida.

Como ya dije en su momento, el principal requerimiento es la propia fuerza de voluntad, un cambio de mentalidad y dejarlo todo en manos de profesionales que puedan asesorarte y apoyarte en los momentos complicados.