Al fin llego el momento de visitar la ciudad de Córdoba, después de Granada, Málaga, Cádiz y Sevilla.

El viaje por Andalucía continua y visitar la ciudad califal es un gran hito.

Sin ser tan grande como Sevilla, ni tener el encanto marinero de Cádiz, el ocio de Málaga o la monumentalidad de la Alhambra de Granada tiene un poco de todas ellas.

El encanto de la judería, la espectacularidad de la Mezquita-catedral de Córdoba, el ocio de su ribera o algunas de sus plazas, varías cervecerías, sus tabernas (un diez en gastronomía) y sus zonas modernas que la hacen una ciudad de tamaño medio.

No hay que olvidar, que al igual que Granada, Córdoba fue durante algunos siglos la ciudad más importante de la España musulmana.

Eso, en algunos períodos de la Baja Edad Media implicaba que era la ciudad más importante de Europa Occidental.

Similar en esplendor a Constantinopla en la zona oriental de lo que fue el Imperio Romano.

Eso se nota, sobretodo en el resto más evidente de aquellos siglos, la gran Mezquita-catedral de Córdoba.

Mezquita-catedral de Córdoba

La Mezquita-catedral de Córdoba es el monumento más significativo de la ciudad de Córdoba.

Se trata de un monumento que comenzó a construirse en el siglo VIII sobre los restos de una antigua basílica cristiana.

En los exteriores de la Mezquita-catedral destacan sus puertas y balcones. Siendo los más antiguos los situados en su lado oeste.

La espectacularidad del recinto se intuye ya desde el Patio de los Naranjos, donde se encuentra la entrada al recinto cubierto.

Desde el patio de los naranjos se puede apreciar la Torre del Perdón, que fue el minarete de la mezquita musulmana.

Ya dentro de la mezquita-catedral el contraste de ver todas las columnas impresiona y transmite unas sensaciones mágicas.

Al igual que en la Alhambra la grandeza del recinto y porque negarlo, el simplismo, pero a la vez la espectacularidad hacen que se tenga una sensación extraña.

En medio de lo que era la mezquita esta plantada la catedral, sinceramente, no veo nada diferente a otras catedrales y en este caso parece un pegote en medio de lo que ya era un monumento singular.

Aún así, todo el trabajo elaborado en la época posterior a Al-Andalus ha intentado magnificar y mejorar lo que ya existía.

Además del núcleo central con el coro, el crucero y la capilla mayor, destacan la multitud de capillas que se han ido construyendo en los muros laterales del recinto.

Dado su espectacular tamaño no es de extrañar que cuente con más de 35 capillas.

A todo el conjunto eclesiástico hay que sumar dos museos:

  • Museo de San Vicente donde se exponen restos de la antigua Basílica de San Vicente sobre la que se construyó la mezquita.
  • Museo de San Clemente donde se exponen objetos relacionados con el actual monumento, desde inscripciones en árabe hasta maquinaria de los campanarios.

Centro histórico de Córdoba

El centro histórico de la ciudad de Córdoba tiene cierto encanto con sus callejuelas estrechas, teterías, callejas y tabernas.

Un buen punto de entrada es la Puerta de Almodóvar, de época musulmana aunque parcialmente remodelada en el siglo XIV.

Para llegar a ella hay que recorrer el Paseo de la Victoria y llegar hasta la escultura del filósofo Séneca.

Ya en el centro de la ciudad se atraviesa la judería, repleta de callejuelas estrechas y donde puede visitarse la sinagoga.

Bajando dirección al Guadalquivir se encuentra el museo de los Baños Califales y a continuación el Alcázar de los Reyes Cristianos, residencia de los reyes tras la conquista de la ciudad.

Desde este recinto, los Reyes Católicos dirigieron las últimas acciones de la campaña contra el Reino de Granada y recibieron a Cristobal Colón en 1488.

Sin lugar a dudas, lo más destacable del Alcázar de los Reyes Cristianos es su espectacular jardín.

Otro punto de referencia en las orillas del Guadalquivir es el Puente Romano, cuya construcción se remonta al siglo I d.C. aunque únicamente un par de arcos son originales.

El Puente Romano ha sido, hasta el siglo XX el único puente de la ciudad, así que ha sufrido reformas en prácticamente todas las épocas.

Al otro extremo del puente se encuentra la Torre de Calahorra, una estructura defensiva de época musulmana.

Otros elementos importantes de la ribera del Guadalquivir son los molinos fluviales.

Aunque, sin lugar a dudas y junto a la Mezquita-catedral, el otro elemento más representativo de la ciudad de Córdoba son sus callejas.

Las callejas eran callejuelas que se abrieron al dividir algunas de las casas señoriales de la ciudad. Para embellecerlas se recurrió a las flores, siendo famosas desde entonces.

Ocio y compras en Córdoba

Uno de los puntos fuertes de Córdoba es que en su zona central se aglutinan un gran número de tabernas donde comer y beber muy bien.

Además también se encuentran un gran número de cafeterías, bares de música en vivo, locales de copas, etc..

Algunas de las zonas que encontré más atractivas fueron éstas:

  • Plaza de las Tendillas: es el centro de la ciudad, en las calles cercanas hay innumerables tabernas. Algunos bares y cervecerías, el Teatro Góngora, la sala Long Rock.. tiendas y más tiendas.
  • La Ribera: es una zona nueva con terrazas que dan al río, locales de moda, buena comida, copas y vinos.
  • Plaza de la Corredera: una plaza mayor a medias pero llena de bares y terrazas. En las calles de los alrededores también hay bares con música en vivo, cervecerías, etc..

Una visita realmente productiva a Córdoba, donde me gustaría volver y visitar el recinto de Medina Azahara, un intento de construir desde cero una ciudad califal, al más puro estilo faraónico.