Aunque dos de los cambios más evidentes a nivel exterior y físico han supuesto un cambio de hábitos en mi vida (a nivel de alimentación y de actividad física) el mayor paso y a su vez, el soporte básico que los sustenta es un cambio mental.

Desde que volví a España no había encontrado mi lugar, a pesar de tener un muy buen trabajo y encontrarme con buenos compañeros aquí en Marbella. Eso me hizo caer en una espiral que derivó en varios problemas personales, situaciones que ya había vivido en mi vida y que además, afectaban a mi trabajo.

De cara al trabajo, y de cara a los demás, soy una persona bastante exigente, porque entiendo que debo dar siempre lo máximo y que eso es lo que se espera de mí. En parte es algo positivo, pero se vuelve negativo cuando no alcanzas las cotas que tú mismo te marcas.

Es aquí donde un cambio de hábitos es importante, ¿qué hábitos o valores cambiar o adquirir? La respuesta está en los clásicos, filósofos occidentales y orientales han tratado estos aspectos desde tiempos inmemorables.

La filosofía en este caso, es una buena base para comenzar a encontrar el camino, aprendiendo de las lecciones que se han ido repitiendo a lo largo de la Historia de la Humanidad.

Últimamente están de moda los filósofos estoicos, ya lo expliqué cuando leí a Séneca. Realmente mi lectura respecto a este filosofo vino más por la curiosidad que la moda.

Por supuesto, durante la época clásica se multiplicaron las escuelas y tendencias, con lo cual, quedarse con una solo sería un error.

Las filosofías orientales llevan muchos años en el candelero porque proponen diferentes puntos de vista que en algunas ocasiones pueden ser mucho más apropiados.

Son mucho más prácticas y directas, eso las ha hecho más apropiadas como base para muchos métodos de productividad y de psicología modernos, como el popular mindfulness.

Por supuesto, todas esas lecciones hay que extrapolarlas a los tiempos actuales, ahí es donde entra en acción otro de los pilares de este cambio de hábitos: los libros de productividad. Este tipo de libros proliferan en el día de hoy: métodos, hábitos, estrategias, etc..

Afortunadamente, todos buscan lo mismo, con lo cual, el resultado final va a ser el mismo. En mi caso me decidí por un libro bastante conocido, aunque demasiado denso para mi propia experiencia: Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva.

Se trata de una muy buena obra, sobretodo los primeros capítulos donde traza las bases de un cambio clave: pasar de una posición pasiva ante la vida a otra productiva y aplicarlo en todos los ámbitos.

El problema es que la obra de Stephen R. Covey es muy densa y generalista, así que por el camino, mientras estoy leyendo este libro, también he consultado otros que respondían a preguntas mucho más concretas.

Y por último, aunque no menos importante, el tercer pilar de mi cambio mental, ha sido recurrir a la ayuda de un profesional de la psicología que me ha ayudado a mejorar las relaciones con mis pensamientos y sentimientos.

Cuando estás acorralado por tus problemas, la ayuda de familiares y amigos no es la más apropiada para todas las situaciones. Muchas veces tienden a favorecer tu perspectiva y por lo tanto no aportan un punto de vista diferente, con lo cual van a reafirmar tu posición, sea la correcta o no.

En ese momento es cuando interviene el psicólogo, que como profesional y además, persona ajena a tu vida, te va a proponer otros tipos de soluciones, te va a plantear preguntas que nadie te hace y que tal vez deberías hacerte tú mismo para empatizar con las situaciones y personas desde otro punto de vista.

Gracias a las sesiones a las que estoy asistiendo, he aprendido a ser mucho más asertivo, a tomar el control de las situaciones o intentar hacerlo (algo que también destacan los filósofos clásicos y los libros de productividad)

Además he podido identificar los pensamientos nocivos que nos hacen actuar de manera incorrecta frente a multitud de situaciones cotidianas, encontrar una solución es más difícil, pero teniéndolos identificados es mucho más sencillo.

Técnicas asertivas, componentes verbales para mejorar las habilidades sociales, derechos de las personas que hay que respetar, mindfulness,  empatía, inteligencia emocional.. conceptos que muchas veces desconocemos y que tienen su aplicación en el día a día para hacer que nuestra complejidad mental sea mucho más clara y sencilla (hasta cierto punto)

El abanico de posibilidades es muy amplio y el trabajo a realizar a partir de ellas, bastante duro, sobretodo porque supone enfrentarte y cambiar formas de ser que se han adquirido, de manera natural, durante toda la vida.

Además en el trabajo hemos empezado a realizar sesiones semanales de meditación, todo sea dicho, las veo mucho más productivas que las sesiones de yoga y al menos a mí, me ayudan a estar más relajado y abierto a otras opciones a la hora de afrontar las situaciones.

Como ya he comentado, el cambio mental es el pilar más importante para afrontar unos cambios que, en este momento de mi vida (cerca de los 40) considero importantes para poder tener una vida mucho más relajada y la cual quiero disfrutar al máximo.

Para no olvidar mi pasado y quejarme de algo.. bueno, como ya he dicho, desde que estoy de vuelta en España sigo sin tener unos objetivos claros, al menos ahora he aprendido a plantearme las cosas a más corto plazo y disfrutar del día a día.